Anexo contractual · versión 3
Anexo de tratamiento de datos para instituciones
Última actualización: 14 de octubre de 2026
Este anexo acompaña al contrato de servicio entre RemoteHub y una universidad, un colegio o una empresa. Reparte quién responde de qué cuando el producto captura la pantalla de una persona, le inyecta teclado y ratón, o registra su actividad. Está escrito a partir de lo que el producto hace hoy de verdad, no de una plantilla. Con una salvedad que se repite donde aplica: lo que este anexo dice de los equipos Mac describe lo que el programa para Mac está construido para hacer, y todavía no se ha comprobado en un Mac real. Por eso, mientras tanto, la institución no debe activar la supervisión en equipos Mac (cláusula 5); el producto no lo impide, y la opción de supervisar todos los equipos de la institución también alcanza a los Mac.
Las dos frases que resumen todo el documento
Uno. La institución decide a quién se vigila, con qué alcance y para qué. RemoteHub no enciende nada por su cuenta y no puede hacerlo.
Dos. Informar a las personas y recoger su autorización antes de encender la supervisión es deber de la institución. Contratar RemoteHub no la sustituye ni la cubre.
Qué cambió en la versión 3
La versión 3 no cambia el reparto de papeles ni ninguna finalidad del tratamiento que hacemos por cuenta de la institución. Cambia dónde están los datos, por dónde viajan y qué hace el producto, corrige lo que la versión 2 decía mal y añade compromisos de aviso y de salida:
- Dónde corren los datos. El servidor pasó de Render a Amazon Web Services (AWS) el 6 de octubre de 2026 y la base de datos está en Supabase, los dos en Oregón, Estados Unidos. Corrección: la versión 2 nombraba a Neon, y la base nunca estuvo allí; estuvo en Supabase, en São Paulo (Brasil), hasta el 7 de septiembre de 2026. Se declaran además los registros técnicos del servidor (cláusulas 7 y 8).
- El relevo de Cloudflare. Desde el 13 de octubre de 2026 toda sesión abierta desde la web pasa por él, también entre dos equipos del mismo campus, y con ella pasan, cifrados, la pantalla, el teclado, el ratón y el contenido de los archivos (cláusulas 2, 3 y 8).
- Entrar con Google o Microsoft, desde el 14 de octubre de 2026. Qué se guarda y qué no, qué aprueba el administrador de TI en Microsoft 365, y que dar de baja a alguien en el directorio de la institución no lo da de baja en RemoteHub ni cierra su sesión (cláusulas 2, 4, 6 y 7).
- Lo que la baja de una persona no hace. Darla de baja en RemoteHub no le quita los equipos que registró con su cuenta: siguen siendo suyos y la institución deja de administrarlos (cláusula 4).
- Equipos Mac. Hay programa para Mac desde el 13 de octubre de 2026, todavía sin comprobar en un Mac real, con diferencias que se dicen; mientras tanto, la institución no debe activar la supervisión en equipos Mac; el producto no lo impide, y la opción de supervisar todos los equipos de la institución también alcanza a los Mac (cláusulas 2, 3, 5, 6 y 8).
- La pantalla de inicio de Windows. Quien llega por reserva, PIN o contraseña diaria puede verla y escribir en ella, sin corte por presencia física; y el encendido a distancia (cláusulas 2 y 5).
- Reserva de sala por API y código de clase, desde el 14 de octubre de 2026 y solo si la institución emite una llave con esos permisos. Su aplicación puede reservar una sala entera para una clase y recibir un código con el que entran, cada una con su cuenta, las personas de la institución (o solo las de la lista que mande): qué se guarda, cómo se protege el código, quién responde de repartirlo y qué queda registrado (cláusulas 2, 5, 6 y 7).
- Correcciones. Dar de baja a una persona ya no borra su pasado del historial; la institución sí puede descargar su parte del registro de auditoría; lo que puede hacer la cuenta de administrador de plataforma; la hora de la purga; los plazos de las sesiones abiertas, de los acuses y del historial de pertenencia; que retirar un equipo del inventario ya no borra su historial; que el segundo factor que la institución pide a sus miembros no lo impone el servidor, aunque la versión 2 decía que la institución podía exigirlo; y una copia de seguridad que existe y se declara (cláusulas 4, 6, 7 y 11).
- Avisos, oposición y salida. Varios de estos cambios se aplicaron antes de esta comunicación, aunque la versión 2 exigía comunicarlos antes; se dicen con sus fechas. La institución puede oponerse y terminar sin penalidad, y ese compromiso obliga a RemoteHub desde que le envía esta versión, aunque todavía no la haya firmado; los cambios futuros se avisan por correo con 30 días de antelación, y si la institución se opone no se aplican a sus datos mientras se busca un acuerdo; y al terminar el contrato los datos se entregan y se suprimen en 30 días (cláusulas 4, 8, 9, 11 y 12).
- Obligaciones nuevas de RemoteHub. Ejecutar en 5 días hábiles las rectificaciones, actualizaciones y supresiones que la institución instruya; informar él mismo a la Superintendencia de Industria y Comercio de las violaciones a los códigos de seguridad; trasladar a cada subencargado las obligaciones del contrato de transmisión; y, al terminar, entregar siempre la prueba de las autorizaciones aunque la institución no la pida (cláusulas 8, 9, 10 y 11). Y se dice qué deberes de la ley no se cumplen todavía (marco normativo, al final).
- Marco normativo y certificaciones. Una tabla con las normas colombianas que aplican a lo que hace RemoteHub y cómo se cumple cada una, y la declaración expresa de que RemoteHub no tiene certificaciones de terceros (al final del anexo).
Y una aclaración sobre la versión 2. Entre el 2 y el 15 de septiembre de 2026 se publicaron en esta página, sin cambiar el número de versión, la actualización desatendida, el historial de conexiones de toda la institución, el perfil de auditor, las áreas y el portapapeles compartido. La versión 3 los recoge con número propio. Si su institución firmó la versión 2, RemoteHub le entrega con esta versión el texto exacto que estaba publicado el día de su firma, y es ese el que la obliga hasta que firme la versión 3.
Para la institución que ya firmó una versión anterior, la cláusula 12 dice desde cuándo rige esta.
Qué tiene que revisar su institución con esta versión
- Firmarla o, si no está de acuerdo con algún cambio, comunicar su oposición (cláusula 12).
- Actualizar su propia política de tratamiento, y su registro de bases de datos si está obligada a tenerlo, con los encargados y los países de la cláusula 8.
- Decidir si aprueba o bloquea la entrada con Microsoft o Google en su Microsoft 365 o su Google Workspace (cláusula 4).
- Incluir en el procedimiento de salida del personal la baja en RemoteHub y, antes, volver a dar de alta con otra cuenta los equipos que la persona registró con la suya (cláusula 4).
- Revisar si deja encendidos AccesoPantallaInicio y Continuidad en sus equipos Windows (cláusula 5).
- No activar la supervisión en equipos Mac mientras dure la restricción de la cláusula 5. El producto no lo impide: si tiene equipos Mac, no use la opción de supervisar todos los equipos de la institución, que también los alcanza, y active la supervisión equipo por equipo, solo en los Windows.
- Si va a reservar salas por API: emitir para ello una llave dedicada con los permisos de sala, custodiar el código de clase en sus sistemas como una credencial, entregarlo solo a quienes participan en la clase, que deben ser mayores de edad, e informarles de que cada entrada con el código queda registrada con su cuenta (cláusula 5). Si esa aplicación la opera un proveedor, ese proveedor es encargado suyo, no subencargado de RemoteHub: tenga con él el contrato que exige la ley (art. 2.2.2.25.5.2 del Decreto 1074 de 2015 si está fuera de Colombia).
Cláusula 1
Quién es quién
Conforme a la Ley Estatutaria 1581 de 2012 y al Decreto 1074 de 2015 (que compila el Decreto 1377 de 2013), la institución actúa como Responsable del Tratamiento, por ser quien decide sobre la base de datos y sobre las finalidades y medios del tratamiento; RemoteHub actúa como Encargado del Tratamiento, por realizar el tratamiento por cuenta del Responsable. No hay sociedad constituida: RemoteHub lo presta una persona natural —la cláusula 12 la identifica—. Si el plural («nosotros») aparece en el texto es por comodidad de lectura: no describe ninguna estructura societaria.
En palabras simples
La universidad manda, nosotros ejecutamos. Ella decide qué equipos se supervisan, con qué alcance y quién consulta los resultados. Nosotros ponemos la máquina que lo hace.
Esto no es una etiqueta: en el producto, encender la supervisión es una acción que solo puede ejecutar el dueño del equipo o el dueño o administrador del plan de su institución. El servidor lo comprueba en cada llamada y devuelve un error de permiso a cualquier otro, incluida por esa vía la cuenta de administrador de plataforma de RemoteHub. Hay dos palancas y las dos son de la institución: una por equipo y otra de empresa — monitorAllDevices, «siempre activa en todos mis equipos, presentes y futuros» — que manda sobre la individual.
Respecto de sus propios datos — la cuenta con la que el personal de la institución entra a la web, incluida su vinculación con Google o Microsoft cuando entra así, la facturación y nuestros registros de auditoría de plataforma — RemoteHub es Responsable. La ley prevé expresamente que ambas calidades concurran en la misma persona y exige cumplir los deberes de cada una (Ley 1581, art. 18, parágrafo).
Ser el Encargado no nos deja fuera
En la Sentencia T-170 de 2025 la Corte Constitucional declaró que tanto la entidad responsable como su empresa encargada vulneraron el habeas data. Las sanciones de la Superintendencia de Industria y Comercio alcanzan a responsables y a encargados. Por eso este anexo no dice «no somos responsables de nada»: dice qué parte responde cada quien. La nuestra es la seguridad, la confidencialidad, la minimización y la trazabilidad. La suya es la decisión de vigilar y la autorización de las personas.
Cláusula 2
Qué datos tratamos por cuenta de la institución
Estas son las categorías reales, no una lista genérica:
- Cuentas (de estos datos RemoteHub es Responsable, cláusula 1; se listan aquí para que el inventario de la institución quede completo). Correo, nombre, rol y, si la cuenta tiene contraseña, la contraseña guardada solo como hash (argon2id). Nadie, tampoco nosotros, puede leer una contraseña. Una cuenta creada entrando con Google o Microsoft no tiene contraseña hasta que la persona la crea. Si alguien entra con Google o Microsoft se guarda además la vinculación: el proveedor, el identificador de su cuenta allí (en Microsoft, el de su organización y el suyo dentro de ella), la organización o el dominio si vienen, el correo que dio el proveedor al vincular y las fechas de vinculación y de último uso. Solo se piden los permisos «openid», «email» y «profile», y no se guarda ninguna credencial de acceso del proveedor. De la cuenta, incluida esa vinculación, RemoteHub es Responsable.
- Sesión de control remoto. La imagen de la pantalla viaja en vivo y no se guarda. De la sesión sí quedan metadatos: identificador, equipo, operador, inicio, fin, duración, calidad de conexión, dirección IP del operador reducida a su red, y el registro de quién autorizó, cuándo, por qué método y con qué permisos.
- Chat y archivos de la sesión. Los mensajes de chat sí se guardan en texto en la base de datos. De los archivos solo se guarda nombre, tamaño, dirección y resultado: el contenido viaja cifrado de un equipo al otro, no pasa por nuestros servidores y no se guarda en ningún servidor. En las sesiones abiertas desde la web, ese tráfico cifrado pasa por el relevo de Cloudflare, que no puede descifrarlo (cláusula 8).
- Actividad supervisada, cuando la institución la enciende y únicamente mientras dura una conexión de control remoto que quien se conectó aceptó: programa en primer plano, título de la ventana, tiempo activo e inactivo, nombre de usuario de Windows, dirección del sitio web abierto (dominio y ruta recortada), inventario de aplicaciones abiertas y, si la institución lo activa y su política de Windows lo audita, comandos de PowerShell. Fuera de una conexión no se captura ninguna de estas categorías, y cada tramo registrado queda atado al identificador de la sesión durante la que se capturó. En un Mac se registran las mismas categorías salvo los comandos, que en macOS no se registran; y donde este anexo dice «usuario de Windows», en un Mac se entiende la cuenta de macOS, que es lo que lleva esa columna en las descargas.
- Decisiones sobre el aviso de supervisión. Por cada conexión a un equipo supervisado se guarda quién decidió (la cuenta de RemoteHub de quien se conectaba), sobre qué sesión, qué versión del texto se mostró, la vía de acceso que usó, qué alcance exacto estaba configurado en ese momento y si aceptó, si rechazó o si dejó vencer el plazo. La negativa se guarda igual que la aceptación: es la prueba de que se respetó.
- Reservas de salas. Quién reservó, qué equipo, la franja horaria, un motivo de texto libre opcional y los códigos de acceso, guardados como huella criptográfica y nunca en claro. Si la aplicación de la institución reserva salas completas por API, además: la sala, el profesor a cuyo nombre se reservó, la llave que la creó, una referencia opcional de esa aplicación, la lista opcional de personas que pueden usar el código de clase y el propio código de clase, guardado como huella y, además, cifrado —nunca en claro— para poder volver a mostrárselo a esa aplicación. De cada entrada con el código queda quién entró, en qué equipo y en qué sesión.
- Registros de auditoría. Qué pasó, quién lo hizo y cuándo: accesos —también la vinculación y la desvinculación de cuentas de Google o Microsoft, y los intentos fallidos de entrar con ellas, que se anotan sin correo y sin el identificador del proveedor—, inicios de sesión remota, cambios de permisos, encendido y apagado de la supervisión, reservas y llaves de API. De las reservas de sala por API se registran su creación y su cancelación, la emisión, cada lectura y cada reemisión del código de clase y cada entrada con él, con la persona que entró; ni el código, ni su huella, ni su cifrado entran en esas filas.
- Encendido a distancia, solo en los equipos donde se active, uno por uno (nace desactivado). La dirección física (MAC) del equipo se comunica a los otros equipos de RemoteHub de su misma red local, que la guardan en su propio disco para poder despertarlo. Esa dirección no viaja por internet ni llega a nuestros servidores.
El detalle completo de la supervisión, con la misma redacción que ve quien se conecta en el momento de aceptar, está en la página pública de supervisión.
Cláusula 3
Qué NO hacemos, y se puede comprobar
Estas no son promesas de folleto: son cosas que el producto no tiene. Si algún día alguna cambia, cambia este anexo antes.
- No grabamos la pantalla. No hay grabación, ni capturas guardadas, ni miniaturas. El único destino del vídeo es la conexión en vivo con el operador; no existe salida a archivo ni tabla donde guardarlo.
- No registramos lo que la persona teclea. No hay ningún tipo de dato «teclas» en el sistema. Las pulsaciones que envía el operador se ejecutan en el equipo y se descartan; de ellas solo quedan contadores agregados en los registros técnicos del propio equipo.
- No capturamos audio ni micrófono. Todos los capturadores de vídeo del producto —los de Windows y los de Mac— van con el audio desactivado y no existe ninguna captura de micrófono en el producto.
- Nunca guardamos la parte secreta de una dirección web. Ni lo que va después de «?» ni después de «#» — donde viven los enlaces mágicos y los restablecimientos de contraseña. No es un filtro que se pueda fallar: esos trozos no se llegan a leer. La ruta se recorta a dos tramos y los que parecen un secreto se sustituyen por «oculto».
- No usamos los datos de la institución para fines propios. Nos obligamos a no emplearlos para analítica de producto, elaboración de perfiles, entrenamiento de modelos, publicidad, venta ni cesión a terceros distintos de los subencargados de la cláusula 8. La web pública, además, no lleva ni una herramienta de analítica ni de seguimiento.
- No guardamos los archivos en la nube. No hay ningún almacenamiento de archivos: el contenido viaja cifrado de un equipo al otro sin guardarse en ningún servidor. En las sesiones abiertas desde la web pasa, cifrado, por el relevo de Cloudflare (cláusula 8).
Cláusula 4
Qué podemos hacer nosotros, y qué ve la cuenta de administrador de plataforma
RemoteHub trata los datos únicamente para prestar el servicio contratado, mantenerlo, protegerlo frente a abuso y atender el soporte que la institución pida, y siempre conforme a las instrucciones de la institución. Cualquier finalidad nueva requiere su instrucción previa por escrito.
RemoteHub se obliga a dar aplicación a las obligaciones de la institución bajo la política de tratamiento de la información que ella haya fijado y le entregue, y a tratar los datos solo para las finalidades que los titulares hayan autorizado y conforme a las leyes aplicables (art. 2.2.2.25.5.2 del Decreto 1074 de 2015).
Lo que puede ver la cuenta de administrador de plataforma
Conviene decirlo antes de firmar, no después. Una cuenta de administrador de plataforma de RemoteHub puede: consultar el registro de auditoría de todo el sistema, ver la lista de correos de las cuentas y abrir la ficha de una institución con su plan y sus equipos.
Abrir esa ficha deja constancia en el registro de auditoría, con el alcance consultado y el número de registros vistos. Es vigilar al vigilante y funciona. Su límite honesto: hoy esa constancia no se le muestra a la institución observada; puede pedirla y se le entrega.
Y lo que puede hacer, que también hay que decirlo: cambiar el rol de plataforma de una cuenta; borrar cualquier cuenta —y si es la del titular del plan de una institución, con ella cae la institución entera (cláusula 11)—; crear, modificar, liberar y revocar las licencias pactadas por transferencia; consultar los equipos que no pertenecen a ninguna institución; y consultar, antes de dar de alta una licencia, qué consume ya un correo. Lo que no puede es encender la supervisión de un equipo: el servidor le devuelve error de permiso igual que a cualquier otro.
Hoy esa cuenta la usan dos personas y no hay más: el propio Encargado —Cristian Camilo Escandón García, que presta el servicio a título personal— y el desarrollador que colabora con él. No hay sociedad constituida, ni nómina, ni personal contratado; la cláusula 12 lo detalla.
Toda persona con acceso queda sujeta a deber de confidencialidad, que subsiste después de que termine su participación en el proyecto. Dicho con la precisión que corresponde a una cláusula que se firma: hoy ese compromiso está asumido pero no suscrito por escrito — el acceso lo comparten las dos personas nombradas arriba y entre ellas no hay documento firmado, porque no hay relación laboral ni societaria que lo articule—. RemoteHub se obliga a suscribirlo con cada persona con acceso antes de que la institución despliegue y, con la institución que ya desplegó, antes de firmar con ella esta versión del anexo, y a entregarle copia cuando lo pida. No se ofrece copia de un documento que hoy no existe: preferimos que la institución lo sepa antes de firmar y lo exija como condición, a que lo descubra el día que lo pida.
Lo que puede ver la cuenta de administrador de la propia institución
La otra mitad, y hay que decirla igual de claro. La cuenta titular del plan de la institución, y cualquier cuenta con perfil de administrador de ese plan, puede consultar el historial de conexiones de toda la institución: qué persona se conectó a qué equipo, cuándo, cuánto duró, con qué método de autorización, si entró por una reserva y desde qué red (la IP se guarda siempre recortada a su red). Puede filtrarlo por fechas, por equipo y por persona, y descargarlo.
Ese historial cubre las conexiones a los equipos de la institución y las conexiones que hacen las personas de la institución aunque el equipo de destino no sea de ella; en este segundo caso no se publican el nombre ni el ID del equipo ajeno. Y un equipo cuenta como equipo de la institución cuando lo registró alguien de la institución —el mismo criterio con el que se cuenta el cupo contratado—, de modo que un equipo personal registrado con una cuenta institucional entra en ese historial. Conviene informarlo al entregar las cuentas.
Su límite, y es el que sostiene la proporcionalidad de esta lectura: son metadatos de conexión, no contenido. Esa cuenta NO ve la imagen de las sesiones, ni las teclas, ni el chat, ni los archivos transferidos. Una cuenta con perfil miembro, administrativo o estudiante no obtiene esta vista: el servidor la rechaza, no le entrega una versión recortada.
Y lo que puede ver la cuenta con perfil de auditor
La institución puede designar a una persona para auditarla, concediéndole el perfil de auditor desde la cuenta titular del plan —solo desde ella—. Ese perfil está pensado para quien tiene que revisar el uso del servicio sin participar en su administración.
Qué puede consultar y exportar: el historial de conexiones de toda la institución (lo mismo que el administrador y con los mismos límites descritos arriba), el registro de auditoría con alcance de la propia empresa, los acuses del aviso de supervisión —la prueba de la autorización que exige la cláusula 5—, el historial de reservas, y la actividad de las conexiones supervisadas con la restricción del párrafo siguiente.
Qué NO puede hacer, y es lo que define el perfil: nada que modifique. No invita ni da de baja a nadie, no cambia perfiles, no toca el plan ni los puestos, no registra equipos, no fija dominios ni horarios, no enciende ni apaga la supervisión, no corta sesiones, no revoca accesos y no puede borrar ni alterar ninguno de los registros que consulta. El servidor lo hace cumplir por una vía distinta de la de administración, no por una configuración: es separación de funciones, de modo que quien audita no pueda modificar lo que audita ni tapar la evidencia.
Sus consultas quedan registradas. Cada vista y cada descarga que hace el auditor deja constancia en el registro de auditoría de la propia institución, con el conjunto consultado, los filtros y el número de filas. La institución puede así auditar a quien audita.
La actividad de las conexiones anteriores no se le muestra. El aviso de supervisión que lee y acepta cada persona antes de conectarse enumera quién verá lo registrado. Hasta la versión vigente ese aviso nombraba al propietario del equipo y a los administradores de su organización, y no a un auditor. Por eso, de las conexiones autorizadas bajo un aviso anterior el auditor ve el expediente completo —quién, cuándo, qué equipo, cuánto duró, con qué método de autorización y los acuses— pero no la actividad registrada. No se corrige cambiando el texto hacia atrás: a esas personas se les dijo que nadie más lo vería, y el servidor lo hace cumplir.
Y lo que puede ver quien dirige un área
Una institución puede dividirse en áreas —Contabilidad, Sistemas, Biblioteca—, asignar a cada área su personal y sus equipos, y poner al frente a una persona y, si hace falta, a quien la sustituya cuando falte. Las dos tienen el mismo alcance. Un área no es una sala: la sala es el espacio que se reserva, el área es la división organizativa, y un mismo equipo puede estar en las dos.
Qué puede consultar: dentro de SU área y solo dentro de ella, el historial de conexiones, el registro de auditoría, los acuses del aviso de supervisión y la actividad de las conexiones supervisadas —esta última con la restricción del párrafo siguiente—. Entra por dos caminos, y los dos cuentan: las conexiones que hacen las personas de su área, y las conexiones que cualquiera hace a los equipos de su área, que son tanto los asignados a ella como los que esa área instaló aunque hoy estén en otro sitio. De las demás áreas no ve nada. Una conexión hecha desde un área a un equipo de otra la ven los dos jefes: cada uno esa conexión, y no el resto de lo que ocurre en el área ajena.
Qué NO puede hacer: no modifica ni borra nada de lo registrado, y no ve nada de las otras áreas. Sobre los equipos de su área administra lo que la institución le haya delegado: verlos en el inventario, renombrarlos y retirarlos. Para conectarse a uno necesita las mismas vías de acceso que cualquier otra persona, que no cambian. Y no se le abre la ruta de administración de la supervisión de un equipo: encenderla o apagarla y consultar el panel de actividad de una máquina siguen siendo del dueño del equipo o de quien administra el plan.
La actividad de las conexiones anteriores tampoco se le muestra, y su lista es distinta de la del auditor. El aviso de supervisión enumera quién verá lo registrado, y a un jefe de área lo nombra una versión posterior a la que nombró al auditor. Por eso las dos listas se llevan por separado: un aviso que nombraba al auditor y todavía no al jefe de área no le abre nada a este último. De las conexiones autorizadas bajo un aviso que no lo nombraba ve el expediente completo y no la actividad registrada. Tampoco aquí se corrige cambiando el texto hacia atrás.
Qué pasa con el historial cuando alguien deja la institución
Al dar de baja a una persona, su historial de conexiones se conserva para auditoría durante el mismo plazo en que se conservan las conexiones (cláusula 7). Esto evita que dar de baja a alguien borre del registro institucional las conexiones que ya habían ocurrido. Lo que se purga a ese plazo son las conexiones; la constancia de que la persona perteneció a la institución, desde cuándo y hasta cuándo, no tiene plazo de purga (cláusula 7).
El límite, y hay que decirlo porque afecta a lo que la institución puede pedir: de las bajas ocurridas antes de la puesta en marcha de esta conservación no existe registro de pertenencia, así que las conexiones de sus equipos no aparecen en el historial institucional y no se pueden recuperar. El plazo empieza a contar desde esa puesta en marcha, no hacia atrás.
Esta conservación es solo para consultar. No devuelve ningún acceso a la persona dada de baja, y no cuenta para el cupo de equipos del plan: dar de baja a alguien libera sus puestos de inmediato.
Lo que la baja no le quita: los equipos que registró con su cuenta
La baja en RemoteHub surte efecto de inmediato, aunque la persona siga con su sesión abierta. Pero no le quita los equipos que registró con su propia cuenta. Esos equipos dejan de ser de la institución —salen de sus salas y de su cupo— y siguen siendo suyos: desde su cuenta puede seguir conectándose a ellos, fijarles un PIN o la contraseña diaria, encender o apagar su supervisión y consultar su actividad. La institución deja de poder administrarlos, y las conexiones que se hagan a ellos a partir de entonces ya no entran en su historial.
Hoy no existe forma de traspasar un equipo a otra cuenta. Por eso conviene registrar los equipos de la institución con una cuenta institucional que no dependa de una persona —por ejemplo, la titular del plan—. Para los que ya registró alguien que se va, la salida es volver a darlos de alta desde otra cuenta de la institución, y RemoteHub acompaña ese paso a la institución que lo pida. Retirarlos del inventario no sirve para esto: quien registró el equipo puede reactivarlo desde su cuenta, y el producto puede rechazar después que esa misma máquina vuelva a darse de alta dentro de la institución.
Si las personas de la institución entran con Google o Microsoft
La web permite crear una cuenta, o entrar en la que ya existe, con una cuenta de Google o de Microsoft, también con las que la institución da a su gente. Es opcional y la aplicación de escritorio no lo admite: allí solo se entra con correo y contraseña. Entrar con una cuenta de la institución no hace a nadie miembro de ella en RemoteHub, y entrar con una cuenta personal de Google o Microsoft no se lo impide a quien ya lo es: la pertenencia se sigue concediendo desde RemoteHub, como hasta ahora.
Dar de baja a alguien en el directorio de la institución no lo da de baja en RemoteHub, ni cierra su sesión. Si la institución desactiva o borra la cuenta de una persona en su Google Workspace o en su Microsoft 365, esa persona ya no podrá volver a entrar con ese botón, pero sigue siendo miembro de la institución en RemoteHub, y la sesión que tenga abierta sigue viva: dura 7 días y se renueva sola mientras se use, sin tope. Para retirarle lo que su pertenencia le daba hay que darla de baja en RemoteHub, con el límite del aviso anterior sobre los equipos que registró. Conviene incorporar las dos cosas al procedimiento de salida del personal.
En Microsoft 365, la configuración de la institución puede exigir que su administrador de TI apruebe RemoteHub antes de que alguien entre así; mientras no lo apruebe, el botón de Microsoft no funcionará con esas cuentas. Y en las dos plataformas la institución verá en sus propios registros de inicio de sesión que esas cuentas se usaron para entrar en RemoteHub, y puede impedirlo. RemoteHub no le envía nada por este motivo.
Qué se aprueba. Que Microsoft entregue a RemoteHub, de cada persona que use ese botón, su nombre, su correo y los identificadores de su cuenta y de su organización. RemoteHub solo pide los permisos «openid», «email» y «profile», y no llama a ninguna otra interfaz de Microsoft: no lee correo, archivos, calendario ni el directorio de la institución. Aprobado «en nombre de la organización», queda disponible para todas sus cuentas; para limitarlo, la institución puede exigir asignación y permitirlo solo a un grupo. Esos datos los recibe RemoteHub como Responsable (cláusula 1) y se rigen por su Política de privacidad, no por este anexo. Aprobarlo o bloquearlo es una decisión de la institución sobre su propio directorio.
Cláusula 5
Informar y pedir autorización es deber de la institución
Es la cláusula más importante del anexo. La autorización del titular debe ser previa, expresa e informada (Ley 1581, arts. 4 y 9). Puede manifestarse por escrito, de forma oral o mediante conductas inequívocas, y el Decreto 1377, art. 7, es literal: «en ningún caso el silencio podrá asimilarse a una conducta inequívoca». Además, el Responsable «deberá conservar prueba de la autorización otorgada» (art. 8).
En palabras simples
Que un estudiante siga usando el computador no significa que haya aceptado nada. Hay que avisarle antes, con claridad, y guardar la prueba de que aceptó. Eso lo hace la institución.
Al firmar, la institución declara y garantiza que, antes de encender la supervisión:
- Informó de forma previa y clara a las personas afectadas — estudiantes, docentes o trabajadores — sobre qué se registra, para qué, quién lo consulta y qué derechos tienen.
- Obtuvo su autorización cuando corresponde y conserva la prueba, disponible si la autoridad la pide.
- Documentó por qué la medida es necesaria y proporcionada, y por qué no bastaba una alternativa menos invasiva. La Sentencia T-170 de 2025 encontró vulnerados el habeas data y la intimidad por una vigilancia en aulas, entre otras razones porque no se evaluaron alternativas menos invasivas.
- No usará el producto para vigilancia oculta, ni en espacios de intimidad, ni en equipos personales de la persona sin su autorización específica.
- No desactivará ni ocultará el indicador que aparece durante la sesión, ni el aviso que se le muestra a quien se conecta antes de entrar, ni el aviso informativo de la aplicación de escritorio.
Qué aporta RemoteHub como apoyo
El producto trae mecanismos que ayudan a cumplir eso y dejan prueba. Son apoyo, no sustituto:
- Sin aceptación no hay captura, y sin captura no hay conexión. Antes de que el equipo supervisado se entere de que alguien quiere entrar, el servidor le muestra el aviso a quien se está conectando. Si acepta, la conexión sigue y se registra lo que el aviso describe. Si rechaza o deja vencer el plazo, la conexión se cierra y no se registra ninguna actividad suya. El servidor vuelve a comprobarlo por su cuenta sobre cada tramo que le llega del equipo y descarta lo que no pertenezca a una sesión con acuse vigente: no se fía del cliente.
- Indicador mientras se captura. Mientras se está registrando, el equipo muestra en pantalla una insignia que no se puede cerrar, con cronómetro, resumen de qué se registra y un enlace a la página pública. Aparece y desaparece a la vez que el registro —lo decide la misma comprobación—, así que si la insignia no está, no se está capturando nada. Si el indicador no se puede mostrar, la captura no arranca. Y cuando el sistema tapa la pantalla —en Windows, un aviso de permisos del sistema o la pantalla de bloqueo; en un Mac, la pantalla dormida— la insignia se esconde y la captura se pausa con ella: las dos vuelven juntas al destaparse. En un Mac, si la pantalla se bloquea o pasa a primer plano otra cuenta, la conexión remota se cierra. Nadie puede ocultar el indicador para seguir registrando, que es la garantía que la institución necesita poder afirmar; lo que no se puede prometer es que el sistema operativo nunca lo tape. En un Mac este comportamiento está construido así, pero nunca se ha visto funcionar en un Mac real.
- Aviso versionado, y una sola fuente. El texto tiene número de versión (hoy la 6) y sale de un único sitio en el código. El aviso que autoriza la captura se le muestra a quien se conecta, en su propio visor —web o aplicación de escritorio—, y ese texto lo envía el servidor ya resuelto: los visores no llevan copia propia, precisamente para que el acuse acredite lo que el servidor mostró y no lo que el programa de esa persona tuviera guardado. La aplicación de escritorio del equipo supervisado muestra otra ventana, con los mismos hechos pero redactada para quien está físicamente delante de esa máquina —a quien no se le pide permiso, porque no es quien decide: se le informa de que su actividad puede quedar en el registro de la sesión de otra persona—. Y la licencia que se acepta al instalar en Windows lleva un resumen más corto que remite a la página pública: no reproduce el número de versión ni el plazo de conservación, así que no sirve por sí sola como prueba de haber mostrado el aviso completo. En un Mac la instalación se hace con una orden en la Terminal y no muestra ni licencia ni resumen, así que allí no hay nada que acepte quien instala. El aviso que ve quien se conecta a un Mac es la misma versión del texto, que conserva frases escritas para Windows; el alcance que lo acompaña sí dice que en macOS no se registran comandos. Cambiar esas frases exige una versión nueva del aviso que todos vuelvan a aceptar, y está pendiente. Cuando se propone o se integra un cambio en la rama principal corre una comprobación automática que avisa si alguna de las dos frases clave —la que anuncia el registro de las direcciones web y la que dice que fuera de una sesión remota no se registra nada— desaparece de la fuente, de la ventana del escritorio de Windows o de ese resumen. Es un aviso, no un freno, y no compara letra por letra. La ventana informativa y la insignia del Mac llevan su propia copia del texto y no entran en esa comprobación.
- Acuse por sesión, por persona y por versión. De cada conexión a un equipo supervisado queda una fila escrita por el servidor, no por el equipo: qué sesión, qué cuenta de RemoteHub decidió, qué versión del texto se mostró, cuándo, por qué vía de acceso entró, qué alcance exacto estaba configurado y si aceptó, rechazó o dejó vencer el plazo. Esa es la fila que acredita la autorización. Existe una segunda clase de fila, indexada por usuario de Windows, que sólo deja constancia de que a quien estaba delante del equipo se le mostró el aviso informativo: esa no autoriza ninguna captura y el producto la rechaza si alguien intenta usarla como tal. Si el servidor no reconoce la versión, rechaza el acuse: no queremos fabricar una prueba de un texto que nunca se mostró.
- Dos llaves distintas, y hacen falta las dos. El acuse de quien se conecta abre la captura; lo que se captura dentro lo decide la institución. Direcciones web, inventario de aplicaciones y comandos vienen apagados de fábrica y los enciende la institución, uno a uno, con cada cambio auditado; el título de la ventana, el nombre del programa, el tiempo de uso y el usuario de Windows vienen encendidos, pero ninguna de esas categorías se registra sin el acuse de la sesión. Aceptar no enciende nada que la institución no haya encendido, y encender no registra nada que quien se conecta no haya aceptado. Si una configuración guardada no dice nada sobre las direcciones web o el inventario, se quedan apagados en vez de heredar ningún valor nuestro; cuando la institución los enciende expresamente, quedan encendidos hasta que ella los apague.
Qué cubre esa compuerta, y qué sigue sin cubrir
La compuerta que exige el acuse de quien se conecta cubre todo lo que se registra, sin excepciones: el título de la ventana, el nombre del programa, el tiempo de uso, el nombre de usuario de Windows, los comandos auditados, las direcciones web y el inventario de aplicaciones. Se comprueba en el equipo y se vuelve a comprobar en el servidor, que nunca se fía del cliente y descarta lo que llegue sin una sesión con acuse vigente.
Hasta la versión 1 de este anexo no era así, y aquí se decía por escrito que RemoteHub no podía afirmar «no registramos nada sin consentimiento» porque sería falso. Lo era: el título de la ventana, el nombre del programa, el tiempo de uso y el usuario de Windows se registraban desde el momento en que la institución encendía la supervisión, sin que nadie aceptara nada. Ha dejado de serlo, y por eso esta cláusula cambió de sentido en lugar de suavizarse.
El precio de la negativa también cambió, y conviene que la institución lo sepa antes de desplegar: quien no acepta el aviso no se conecta a ese equipo. No se registra nada de esa persona —la negativa ocurre antes de que el equipo sepa siquiera que alguien lo intentaba—, pero tampoco puede usarlo en remoto. Queda constancia de que se le mostró el aviso y de que no lo aceptó.
Lo que no cambia: este acuse no sustituye la autorización que la institución tiene que recoger. Son dos cosas distintas. El acuse habilita una sesión concreta y prueba que a esa persona se le informó; la autorización previa del art. 9 de la Ley 1581 legitima la decisión de vigilar y hay que recogerla igual, con la misma diligencia que si esta compuerta no existiera. Y hay una persona a la que la compuerta no le pregunta nada: la que está físicamente delante del equipo mientras alguien se conecta a él. Su actividad puede quedar dentro del registro de la sesión de otro —el aviso lo dice—, ella ve el indicador y recibe una ventana informativa, pero no se le pide permiso. Informarla de antemano es deber de la institución.
Reservas, código de clase, PIN y contraseña diaria: quién acepta qué, y cuándo
Para entrar al equipo no aparece ningún diálogo en la máquina de destino: la autorización que se invoca es la que dio el dueño al meterlo en la sala reservable, al fijar el PIN desatendido o al activar la contraseña diaria, y así queda registrada. En eso las tres vías siguen igual.
Reserva de sala y código de clase. Cuando la aplicación de la institución reserva una sala completa para una clase, la autorización que se invoca es doble: la del dueño de cada equipo, que lo metió en la sala reservable, y la de la institución, que reservó la sala a nombre de un profesor y entrega el código de clase. Ese código no identifica a una persona: mientras dura la franja, abre los equipos de esa sala a cualquier cuenta de la institución (o solo a las personas de la lista que la aplicación mandó), una sesión por persona. Cada entrada queda registrada con la persona que entró. Repartirlo solo a la clase, y reemitirlo o cancelar la reserva si se filtra, es responsabilidad de la institución; RemoteHub limita el daño con la franja, la lista opcional, la reemisión y la cancelación, pero no puede saber quién le pasó el código a quién. Reemitir el código impide entradas nuevas, pero no saca a quien ya entró; para sacarlo hay que cancelar la reserva de sala. Lo mismo vale para revocar la llave que la creó.
Lo que sí cambió: si ese equipo tiene la supervisión activa, quien se conecta recibe el aviso de supervisión y tiene que aceptarlo, también por reserva —incluida la entrada con código de clase—, por PIN y por contraseña diaria. La vía de acceso no exime de la compuerta y queda anotada en el propio acuse. El indicador en pantalla se muestra igual, mientras se está registrando.
Nadie le pregunta nada a quien esté sentado frente a ese equipo, y su actividad puede quedar registrada dentro de la sesión de quien se conectó. Si en la institución puede haber una persona ahí, tiene que saberlo de antemano. Ese aviso previo es suyo.
La pantalla de inicio de Windows: quien llega puede verla y escribir en ella
Desde septiembre de 2026, y salvo que la institución lo apague como se explica abajo, un equipo con Windows en el que nadie ha iniciado sesión sigue en línea, y quien llega a él por reserva, PIN o contraseña diaria ve la pantalla de inicio de Windows y escribe en ella sus propias credenciales para entrar. Solo se entra así por esas tres vías: el diálogo interactivo no puede ofrecerse ahí, porque en esa pantalla no hay nadie con sesión a quien preguntarle. Y quien ya estaba conectado sigue viendo el equipo cuando se cierra la sesión de Windows.
Lo que eso implica, y la institución tiene que saberlo antes de desplegar: con esta función el producto no corta la imagen aunque haya alguien delante del equipo. Si una persona está sentada frente a ese equipo y escribe en la pantalla de inicio mientras hay una conexión, quien se conectó ve esa pantalla mientras ella escribe. Informarlo de antemano es deber de la institución. La función está pensada para salas cuyos equipos se reservan vacíos; donde pueda haber alguien sentado, conviene apagarla.
En Windows las dos funciones vienen encendidas: el instalador pone a 1 los valores AccesoPantallaInicio (dejar entrar a quien llega) y Continuidad (dejar seguir a quien ya estaba) en HKLM\SOFTWARE\RemoteHub, y respeta un 0 que la institución haya escrito antes, también al actualizar. Se apagan sin desinstalar nada poniéndolos a 0, uno por uno o por GPO.
En un Mac estas dos funciones son experimentales y no se instalan salvo que se pida expresamente al instalar (opción --inicio-sesion-experimental). El instalador deja escritas a verdadero las claves del mismo nombre en /Library/Preferences/com.remotehubtech.agent.plist, pero sin ese componente no tienen efecto. Si se instala, se apagan poniéndolas a falso; y aun instalado, en la ventana de inicio de un Mac el campo de contraseña se ve pero no admite escritura a distancia.
Y otras tres cosas que el producto hace en el equipo sin que nadie las encienda, y que conviene conocer. En Windows, ArranqueCompleto desactiva el inicio rápido de Windows en los equipos que sirven la pantalla de inicio, para que encender sea siempre un arranque completo; y mientras nadie tiene sesión de Windows, el servicio mantiene un agente en segundo plano (Centinela) que, entre otras cosas, hace de mensajero para encender por red a los equipos vecinos. Los dos se apagan con un 0 en la misma clave. Y para el encendido a distancia (cláusula 2), el instalador de Windows abre en el cortafuegos un solo puerto UDP (47809) y solo para equipos de la misma subred, mientras que el de Mac permite las conexiones entrantes del programa y activa «Activar con acceso a la red» cuando el Mac lo admite.
Menores de edad
La Ley 1581, art. 7, proscribe el tratamiento de datos de niñas, niños y adolescentes salvo los de naturaleza pública, y el Decreto 1377, art. 12, exige que responda a su interés superior, que respete sus derechos fundamentales y que la autorización la otorgue el representante legal tras escuchar al menor.
RemoteHub no tiene hoy ningún flujo que recoja la autorización de un acudiente ni que deje constancia de que se escuchó al menor. Mientras no exista, la institución no debe activar la supervisión sobre equipos usados por menores de edad. Preferimos prohibirlo a fingir un procedimiento que el producto no tiene.
Por la misma razón, la institución no puede crear cuentas de RemoteHub para menores de 18 años ni entregarles códigos de clase, PIN o contraseñas diarias mientras rija la restricción de los Términos (sección 3).
Equipos Mac
El programa para Mac no se ha comprobado todavía en un Mac real, y el aviso que ve quien se conecta a un Mac conserva frases escritas para Windows. Hasta que el programa se haya comprobado en un Mac real y el aviso tenga una versión redactada para macOS, la institución no debe activar la supervisión en equipos Mac. RemoteHub le comunicará por escrito cuándo deja de aplicarse esta restricción. El control remoto de un Mac, sin supervisión, no queda afectado por ella.
El producto no lo impide. La opción de supervisar todos los equipos de la institución también alcanza a los Mac que pertenezcan a ella, sin que nadie active su supervisión a mano. Por eso, mientras dure esta restricción, una institución con equipos Mac no debe usar esa opción: tiene que activar la supervisión equipo por equipo, solo en sus equipos Windows.
Reparto de consecuencias
Si la institución activa la supervisión sin haber informado ni recogido la autorización, o desactiva u oculta el indicador, responde ella frente a las personas afectadas y mantiene indemne a RemoteHub por las reclamaciones que se deriven de ese incumplimiento.
En palabras simples
Si usted vigila a escondidas, es su problema, no el nuestro. Con un matiz honesto: eso reparte la responsabilidad entre las dos partes, pero no nos borra frente al titular ni frente a la Superintendencia. Por eso preferimos que se haga bien.
Cláusula 6
Seguridad
Medidas efectivamente implementadas, no un catálogo de intenciones (Ley 1581, arts. 4.g y 18.b), que sirven además a la institución para demostrar su responsabilidad (Decreto 1377, art. 26):
- Las contraseñas se guardan como hash argon2id y se comparan en tiempo constante. Nunca se muestran ni se devuelven por la API, ni a un administrador.
- El secreto del segundo factor y el de la contraseña diaria del equipo se guardan cifrados con AES-256-GCM. El PIN desatendido, como hash argon2id. Los códigos de reserva, como huella con una clave que no vive en la base de datos. Los códigos de clase de las reservas de sala, como huella y, además, cifrados con AES-256-GCM, para poder volver a mostrárselos a la aplicación de la institución que los pidió; nunca en claro. Cada lectura de un código de clase queda auditada antes de entregarse, y las respuestas que lo llevan piden no guardarse en cachés intermedias.
- Las sesiones abiertas se guardan solo como huella. Rotan, y si llega una ya usada se revoca la familia entera y se registra el intento: es detección de robo de sesión.
- La dirección IP se recorta a su red antes de tocar la base de datos — /24 en IPv4, /48 en IPv6 — y el recorte es irreversible: no es un hash, no hay clave que lo revierta.
- El segundo factor es obligatorio para los administradores de plataforma, que no pueden entrar con Google o Microsoft sin tenerlo activo. La institución puede pedirlo a todos sus miembros, también cuando entran con Google o Microsoft: al entrar, a quien no lo tenga se le lleva a configurarlo, pero hoy el servidor solo se lo impone a los administradores de plataforma. Un miembro que no lo configure puede seguir usando el panel, las reservas y las conexiones.
- El inicio de sesión con Google o Microsoft usa OpenID Connect con valores de un solo uso y PKCE, comprueba la firma del documento de identidad que emite el proveedor e identifica a la persona por el identificador de su cuenta allí, nunca solo por el correo. Una cuenta de RemoteHub que ya existe nunca se vincula sola: hay que demostrar su contraseña o, desde Ajustes en una cuenta sin contraseña, volver a pasar por el proveedor con el que ya se entra.
- El vídeo y los eventos de teclado y ratón viajan por WebRTC, que impone cifrado DTLS-SRTP y no permite desactivarlo. Precisión que nos importa: ese cifrado lo aporta el protocolo, no es un cifrado propio nuestro añadido encima.
- Los registros técnicos del servidor van depurados: se ocultan las cabeceras de autorización, las cookies y las cabeceras de IP reenviada, el serializador no emite la dirección del cliente y, de la dirección web de cada petición, se conservan la ruta y los nombres de los parámetros, pero sus valores se sustituyen por «[oculto]» salvo los de una lista cerrada (fechas, paginación, identificadores que genera el propio producto y valores de listas cerradas como estado, alcance o rol). Salvedad declarada: hoy la dirección IP queda escrita dentro del mensaje que se registra al rechazar una llave de API inválida. Está en el plan de corrección y se comunicará cuando se cierre. Estos registros se guardan en AWS durante 30 días (cláusulas 7 y 8).
- La actividad de un equipo se puede consultar por dos rutas y cada una tiene su propia comprobación. Por la ruta del equipo: solo su dueño, o el dueño o un administrador de la empresa del dueño; cualquier otro recibe un error de permiso, y esa ruta no se le abre a un jefe de área. Por la ruta de auditoría de la institución: además el perfil de auditor, y quien dirige un área acotado a su área —las conexiones de las personas de su área y las hechas a los equipos de su área, sean los asignados a ella o los que ella instaló—; en los dos casos, solo de las conexiones autorizadas bajo un aviso de supervisión que ya nombraba a esa figura, y cada figura tiene su propia lista de versiones, de modo que un aviso que nombraba al auditor y todavía no al jefe de área no le abre nada a este último —de las anteriores ve el expediente pero no la actividad—. En las dos rutas, la actividad de un equipo que NO es de la institución queda fuera, incluso cuando la conexión la hizo alguien de la institución: en ese caso no se publica ni la actividad ni el nombre de ese equipo.
- El portapapeles se comparte entre los dos equipos durante la conexión, en los dos sentidos y sólo con texto. El contenido no se guarda en ninguna parte —ni en el registro de actividad, ni en la auditoría, ni en los registros técnicos, ni como huella o resumen—: nuestro servidor lo retransmite y lo olvida —no pasa por el relevo de la cláusula 8—, y de la transferencia queda a lo sumo el hecho, el sentido y el número de caracteres. El sentido equipo → persona conectada está cerrado por omisión y sólo se abre cuando esa sesión se autorizó bajo una versión del aviso de supervisión que nombra el portapapeles: versión vacía, anterior o desconocida, o equipo sin supervisión activada, significan que no se envía nada. Quien está físicamente delante del equipo NO autoriza esa sesión, así que informarle de que lo que copie puede salir del equipo es obligación de la Institución; el producto se lo advierte en la insignia y en la ventana informativa de la aplicación.
Limitaciones que declaramos en vez de esconder
No tenemos ninguna certificación de seguridad contratada — ni ISO 27001, ni SOC 2, ni equivalente — y no vamos a insinuar lo contrario.
La exigencia del segundo factor que la institución active para sus miembros es hoy un aviso al entrar, no un bloqueo: el servidor solo se lo impone a los administradores de plataforma.
Dentro del equipo supervisado, el tramo entre el codificador de vídeo y el agente no va cifrado: no sale de la máquina y lo protege únicamente el no salir de ella.
El puente de escritorio seguro deja registros técnicos de diagnóstico en el propio equipo. No contienen ni imágenes ni teclas, solo contadores y códigos de error de Windows, pero uno de ellos incluye el nombre de usuario de Windows, no rota y crece sin límite. Está en una ruta legible por cualquiera con acceso a esa máquina.
Quien entra con Google o Microsoft tiene en esa cuenta externa una llave más de su cuenta de RemoteHub: quien la controle entra como esa persona, salvo que tenga activo el segundo factor de RemoteHub. «Salir» de RemoteHub no cierra la sesión de Google o Microsoft en ese navegador, y desactivar la cuenta en el proveedor no corta una sesión de RemoteHub ya abierta (cláusula 4).
En un Mac, la credencial con la que el equipo se identifica ante nuestro servidor se guarda en un archivo sin cifrar que cualquier cuenta de ese Mac puede leer: quien la copie podría hacerse pasar por ese equipo hasta que se retire o se vuelva a dar de alta. Y el mecanismo que vuelve a abrir la aplicación si alguien la cierra tiene allí dos huecos que Windows no tiene: la propia cuenta del Mac puede descargarla hasta su siguiente inicio de sesión, y el ajuste del sistema «Permitir en segundo plano» la apaga salvo que la institución lo fije con su herramienta de gestión de equipos (MDM). Conviene instalar RemoteHub solo en Macs cuyas cuentas controle la institución.
Cláusula 7
Cuánto tiempo se conserva cada cosa
Una tarea automática se ejecuta todos los días a las 3:00 UTC —las 10:00 de la noche del día anterior en Colombia— y borra lo vencido. Aviso honesto: esa tarea no recupera ejecuciones perdidas, así que si el servidor está caído a esa hora, ese día no se purga y se espera al siguiente.
- Actividad supervisada e inventario de aplicaciones
- 90 días desde su creación.
- Sesiones de control remoto terminadas o rechazadas
- 90 días. Al borrarse arrastran su chat y los metadatos de sus transferencias. Dos salvedades: desaparecen antes de ese plazo si se borra la cuenta del dueño del equipo o la de quien se conectó, y una sesión que quedó colgada sin terminarse ni rechazarse no entra en esta purga y puede seguir existiendo después. Retirar un equipo del inventario no las borra.
- Registros de auditoría
- 365 días, con una excepción: las acciones de licencia por transferencia bancaria no caducan, porque son el rastro comercial de un contrato que puede durar más de un año.
- Sesiones abiertas (tokens)
- Cada token vale 7 días, pero la sesión se renueva sola mientras se usa y no tiene tope: solo caduca tras 7 días sin uso, o al salir o revocarla. Los tokens se borran un día después de expirar o revocarse.
- Cuenta de Google o Microsoft vinculada
- Mientras exista la cuenta y no se desvincule. Al desvincularla se borra en el acto, y al borrar la cuenta, con ella.
- Paso pendiente de un inicio de sesión con Google o Microsoft
- 10 minutos como máximo, y 5 minutos la confirmación de identidad con el proveedor que se pide desde Ajustes. Los dos en memoria temporal; no se escriben en la base de datos.
- Decisiones sobre el aviso de supervisión (aceptar, rechazar, no responder)
- Indefinida. Es la prueba del consentimiento — y de la negativa — y no se purga por antigüedad. Desaparece si se borra la cuenta del dueño del equipo, que arrastra sus equipos; retirar el equipo del inventario no la borra. Dos salvedades honestas: a los 90 días se purga la sesión a la que apunta y el vínculo queda vacío, así que la fila sigue acreditando qué texto se mostró, a qué cuenta y cuándo, pero deja de poder cruzarse con los metadatos de esa sesión; y si quien se conectó borra su propia cuenta, la fila se conserva pero deja de decir a quién acreditaba.
- Reservas (de equipos y de salas), códigos de reserva, códigos de clase y equipos
- Indefinida. Hoy no existe purga por antigüedad para el histórico de reservas; solo desaparece al borrar la cuenta del dueño del equipo o la de quien reservó. Un equipo retirado del inventario se conserva, con sus reservas, y lo pueden reactivar quienes podían retirarlo. La reserva de sala en sí —la que agrupa las reservas de sus equipos—, con su lista de personas y sus códigos de clase, desaparece al borrar la sala, la institución o la cuenta del profesor a cuyo nombre se hizo; las reservas de cada equipo siguen la regla anterior. Los códigos de clase dejan de abrir nada al terminar la franja, pero hoy su cifrado se conserva mientras exista la reserva de sala, aunque ya no sirve para nada: el producto no vuelve a mostrar un código vencido o revocado. RemoteHub se obliga a borrar ese cifrado al terminar la franja y a conservar solo la huella del código, que no permite recuperarlo; mientras no lo haga, lo declara aquí. Las filas de auditoría de sus lecturas y de cada entrada siguen el plazo de los registros de auditoría.
- Historial de pertenencia a la institución y a sus áreas
- Indefinida. Cada fila dice quién perteneció, desde cuándo, hasta cuándo, con qué rol y, en las áreas, a cuál y con qué papel. La tarea diaria no la alcanza. El de la institución sirve solo para decidir qué conexiones de quien ya se fue siguen en el historial, y esas conexiones sí se purgan a los 90 días. El de las áreas guarda de qué área era cada persona en cada momento y hoy no se usa para mostrar ni decidir nada; al dar de baja a alguien de la institución, su último tramo de área se queda sin fecha de fin. Si la persona borra su cuenta, la fila deja de decir de quién era. La pertenencia a la institución se borra con la institución; la pertenencia a las áreas, no (cláusula 11).
- Registros técnicos del servidor
- 30 días, en AWS (cláusula 8). Van depurados con las salvedades de la cláusula 6.
Estos plazos son configuración del servidor, la misma para todo el sistema. No existe hoy la posibilidad de fijar un plazo distinto por institución; si el contrato necesita uno, hay que construirlo antes de prometerlo.
Y una excepción que se declara en vez de callarla: existe una copia de seguridad de la base de datos tomada el 7 de septiembre de 2026, al trasladarla de región (cláusula 8), guardada en Colombia, en un equipo de una de las dos personas con acceso que nombra la cláusula 4. Es una foto fija de ese día con los datos que existían entonces, también los de las instituciones que ya eran clientes. No se actualiza y la tarea automática no la alcanza, así que, mientras exista, los plazos de esta cláusula no se cumplen sobre lo que contiene.
Aparte de esa copia, Supabase hace copias de seguridad automáticas de la base de datos, que conservan durante su plazo de retención lo que la tarea diaria ya borró. Ese plazo lo fija el plan contratado con Supabase, y se le confirma por escrito a la institución que lo pida.
Cláusula 8
Subencargados y alojamiento fuera de Colombia
Ningún proveedor de RemoteHub está en Colombia, así que todo el tratamiento implica transmisión internacional, salvo la copia de seguridad que declara la cláusula 7, que está en Colombia. Se declara aquí de forma expresa. Este anexo es el contrato de transmisión entre la institución y RemoteHub (art. 2.2.2.25.5.2 del Decreto 1074 de 2015) y autoriza a RemoteHub a apoyarse en los subencargados de esta cláusula. RemoteHub se obliga a que sus condiciones con cada uno recojan, como mínimo, las obligaciones de ese artículo: tratar los datos solo por cuenta de la institución y para la finalidad autorizada, con seguridad y confidencialidad. Además, Estados Unidos figura en la lista de países con un nivel adecuado de protección de datos de la Superintendencia de Industria y Comercio (Circular Única, Título V, numeral 3.2, que viene de la Circular Externa 005 de 2017), y ese es el fundamento que queda para el servidor de descubrimiento de red de Google, con el que RemoteHub no tiene contrato.
- Vercel · Estados Unidos
- Aloja la web y, además, enruta hacia el backend todas las llamadas de la API. Es el subencargado con más alcance y el menos evidente.
- Amazon Web Services (AWS) · Estados Unidos, región de Oregón
- Ejecuta el servidor, la señalización de las sesiones y el almacén temporal en memoria: la presencia de los equipos, los contadores de límite de peticiones —que guardan la dirección IP completa durante minutos—, la lista de sesiones invalidadas y, cuando alguien entra con Google o Microsoft, el paso pendiente (hasta 10 minutos) y la confirmación de identidad (5 minutos). Guarda además los registros técnicos del servidor durante 30 días (cláusula 6). Sustituye a Render, donde corrió el servidor hasta el 6 de octubre de 2026.
- Supabase · Estados Unidos, región de Oregón (sobre AWS)
- Base de datos PostgreSQL. Aquí vive todo: cuentas, sesiones, chat, auditoría, reservas y el módulo de actividad. Corrección sobre la versión 2, que nombraba aquí a Neon: la base de datos nunca estuvo en Neon. Estuvo en Supabase, en la región de São Paulo (Brasil), hasta el 7 de septiembre de 2026, y desde ese día está en la de Oregón; el proyecto de São Paulo se eliminó ese mismo día.
- Cloudflare · Estados Unidos, red global · activo
- Servidor de relevo (TURN). Hoy el relevo está activo. Retransmite, ya cifrados, la pantalla, los eventos de teclado y ratón y el contenido de los archivos transferidos; no puede descifrarlos, pero ve las direcciones IP de ambos extremos, el volumen y los tiempos. El portapapeles y el chat no pasan por él: los retransmite nuestro servidor (cláusula 6). Desde el 13 de octubre de 2026, las sesiones que se abren desde la web pasan siempre por este relevo, también cuando los dos equipos están en la misma red: una sesión web entre dos equipos del mismo campus sale de la red de la institución hacia Cloudflare y vuelve, y Cloudflare ve las direcciones y los tiempos de todas las sesiones web. Si en algún momento el servidor no consigue credenciales del relevo, la web vuelve a intentar la conexión directa. La aplicación de escritorio lo usa solo cuando la conexión directa entre los dos equipos no es posible. Si se configurara un relevo distinto del de Cloudflare, el subencargado sería otro y se comunicaría antes de usarlo, como dice el final de esta cláusula.
- Google · Estados Unidos
- Servidor de descubrimiento de red. Se usa en cada intento de conexión y recibe la dirección IP pública de los dos extremos. Hoy no es opcional ni desactivable desde la interfaz. Lo decimos porque es el que más gente se sorprende de encontrar. No tiene nada que ver con Google como forma de entrar, que se explica debajo de esta lista.
- GitHub · Estados Unidos
- Distribuye el instalador y el archivo de versión. El equipo lo consulta por su cuenta para actualizarse —la aplicación y también el servicio del sistema, cada pocas horas e igualmente en los puestos que arrancan sin que nadie abra la aplicación—, de modo que contacta con GitHub periódicamente aunque nadie lo pida. Y no se limita a comprobar: cuando hay versión nueva, el servicio del sistema descarga el instalador desde aquí y lo instala él, con privilegios de sistema y sin pedir autorización a nadie en el puesto. Solo lo hace si el instalador está firmado con el certificado de RemoteHub para Windows —o con otro cuya huella haya añadido expresamente un administrador del equipo en el valor UpdateSignerThumbprints— y solo con el puesto libre: antes de instalar comprueba que no haya sesión de control —ni de entrada ni de salida—, que nadie esté esperando autorización y que no haya transferencias en curso. Nunca instala una versión anterior a la instalada. La institución lo puede apagar por completo sin desinstalar nada, y de dos formas: los valores AutoUpdate y Guardian a cero en HKLM\SOFTWARE\RemoteHub (desplegables por GPO), o desmarcando en la instalación la opción «Acceso bajo pantalla de bloqueo» —en cuyo caso las actualizaciones se instalan a mano—. Detener el servicio RemoteHubBridge a mano no es una de ellas: arranca con el sistema y vuelve en el siguiente reinicio. En un Mac, el programa se descarga e instala con una orden en la Terminal desde la publicación «mac-v1» de ese mismo repositorio, y un servicio del sistema con privilegios de administrador consulta allí cada pocas horas si hay versión nueva y la instala él, con los mismos límites: firmada con el certificado de RemoteHub para Mac, que es otro distinto del de Windows (o con uno que un administrador haya añadido en la preferencia del mismo nombre), con el equipo libre y nunca una versión anterior. La orden de instalación por Terminal no va firmada. La instalación automática se apaga sin desinstalar nada poniendo AutoUpdate a falso en /Library/Preferences/com.remotehubtech.agent.plist; con eso el Mac sigue comprobando si hay versión nueva, pero no la instala.
- MercadoPago · país no verificado
- Solo para pagos con tarjeta. Recibe el correo electrónico del titular, junto al nombre del plan, el importe y la moneda. RemoteHub no ve, no transmite y no guarda ningún dato de tarjeta, ni siquiera los últimos cuatro dígitos. Los clientes que pagan por transferencia bancaria no pasan por aquí. Hoy esta pasarela está inactiva: el cobro por pasarela no está en funcionamiento, de modo que no hay ningún dato viajando hacia este subencargado. País: no verificado. Grupo Mercado Libre, con entidades en varios países de América Latina; la entidad concreta se confirmará antes de activar el cobro.
Google y Microsoft, como forma de entrar, no son subencargados: no tratan datos por cuenta de RemoteHub ni de la institución. Son la fuente de la que recibimos el identificador, la organización, el correo y el nombre de quien elige sus botones (cláusula 2), y lo que hacen con esa cuenta se rige por sus propias políticas y, si la cuenta es de la institución, por la configuración de la propia institución (cláusula 4). Nuestro servidor solo habla con ellos para descargar su configuración pública y sus claves de firma, y para canjear el código de un solo uso con el que vuelve la persona.
Hay un servicio de reporte de errores integrado en el código pero inerte: sin su clave de configuración no envía absolutamente nada. Si algún día se activa, se comunica y se actualiza este anexo, porque las trazas de error pueden arrastrar datos personales.
Las tipografías de la web se sirven desde nuestro propio dominio: el navegador de quien visita la página nunca contacta con Google por ese motivo. No hay ninguna herramienta de analítica, de publicidad ni de seguimiento.
RemoteHub se obliga a tener aceptadas con cada subencargado de esta lista las condiciones de tratamiento de datos que ese proveedor ofrece a sus clientes, con el contenido mínimo que dice el primer párrafo de esta cláusula, y a entregárselas a la institución que las pida; en el caso de MercadoPago, antes de activar el cobro. La excepción es el servidor de descubrimiento de red de Google: es un servicio público y gratuito con el que RemoteHub no tiene contrato, y solo recibe las direcciones IP públicas de los dos extremos.
Cambios de subencargado. Antes de añadir o sustituir un subencargado, o de cambiar el país donde se tratan los datos, RemoteHub lo comunica por correo a la persona de contacto que figura en la carátula del contrato con al menos 30 días de antelación, salvo que el cambio sea necesario para atender un incidente de seguridad; en ese caso se comunica en cuanto se aplique.
Si la institución se opone. Puede oponerse dentro de ese plazo, por correo a administrador@remotehubtech.com. Si se opone, RemoteHub no aplica el cambio a sus datos mientras se busca un acuerdo; si no puede aplicarlo por separado, la institución puede terminar el contrato con efecto desde la fecha del cambio. Si en 15 días desde la oposición no hay acuerdo, puede terminar el contrato sin penalidad, con la devolución de lo que haya pagado por el periodo que ya no se le preste y la entrega y supresión de sus datos conforme a la cláusula 11. Si el cambio se aplicó para atender un incidente, puede oponerse dentro de los 30 días siguientes a la comunicación, con el mismo efecto.
Si su institución nombra a sus encargados en su política de tratamiento, o tiene esta base de datos inscrita en el Registro Nacional de Bases de Datos, debe actualizarla: la política, comunicando el cambio a los titulares (Decreto 1377, art. 13), y el Registro, en el plazo que fija la Superintendencia de Industria y Comercio para los cambios sustanciales.
Cláusula 9
Derechos de las personas y cómo se atienden
Los derechos que reconoce el art. 8 de la Ley 1581 son, con su nombre exacto: conocer, actualizar y rectificar sus datos; solicitar prueba de la autorización otorgada; ser informado, previa solicitud, del uso que se les ha dado; presentar quejas ante la Superintendencia de Industria y Comercio; revocar la autorización y solicitar la supresión cuando no se respeten los principios y garantías; y acceder de forma gratuita a sus datos.
En palabras simples
No escribimos «derecho al olvido», «portabilidad» ni «oposición» porque en Colombia esos derechos todavía no existen. Están en un proyecto de reforma, y un proyecto no es una ley.
Las personas ejercen sus derechos ante la institución, que es la Responsable. RemoteHub la asiste: ejecuta las rectificaciones, actualizaciones y supresiones que la institución instruya dentro de los 5 días hábiles siguientes a recibir la instrucción (Ley 1581, art. 18, literales c y d), y le entrega la información que necesite para responder.
Sobre los datos de los que RemoteHub es Responsable —la cuenta, su vinculación con Google o Microsoft, la facturación y la auditoría de plataforma— la persona se dirige directamente a RemoteHub en administrador@remotehubtech.com; si la petición llega a la institución, esta se la traslada.
Plazos legales que la institución debe cumplir y para los que nos comprometemos a asistir:
- Consultas: 10 días hábiles, prorrogables 5 días hábiles más informando los motivos.
- Reclamos: 15 días hábiles, prorrogables 8 días hábiles más. Si el reclamo llega incompleto, se requiere al interesado dentro de los 5 días siguientes; si pasan 2 meses sin respuesta, se entiende desistido.
- La persona solo puede quejarse ante la Superintendencia una vez agotado este trámite.
Tres huecos reales que la institución debe conocer
Uno. La ley exige incluir en la base de datos la leyenda «reclamo en trámite» en no más de 2 días hábiles, y ese deber es también del Encargado (Ley 1581, art. 18.g). Hoy el producto no tiene un campo para eso: el trámite se lleva de forma manual, fuera de la base de datos. Eso no cumple lo que la ley pide, y se declara como incumplimiento pendiente.
Dos. Cada persona con cuenta puede descargarse sus datos en un archivo desde la propia aplicación, pero esa descarga no incluye la actividad supervisada, ni el inventario de aplicaciones, ni los acuses de consentimiento, ni el histórico de reservas, ni la facturación. Para esas categorías, la petición se atiende de forma manual.
Tres. Aquí hay dos personas y conviene separarlas. Quien se conecta siempre tiene cuenta de RemoteHub —sin ella no puede iniciar la conexión— y lo registrado durante sus sesiones queda atado a esa cuenta, igual que su decisión sobre el aviso. Quien está físicamente delante del equipo normalmente no tiene cuenta: su actividad puede quedar dentro del registro de la sesión de otra persona, indexada por el nombre de usuario de Windows (en un Mac, por la cuenta de macOS). Ninguna de las dos puede consultar la actividad supervisada dentro del producto, así que todo el ejercicio de derechos sobre esos datos pasa por la institución.
Como Encargado, RemoteHub mantiene un canal único de atención de peticiones, consultas y reclamos sobre datos personales, tal como exige el artículo 2.2.2.25.4.4 del Decreto 1074 de 2015 (antes art. 23 del Decreto 1377 de 2013). Lo atiende personalmente el Encargado, Cristian Camilo Escandón García, y su dirección es administrador@remotehubtech.com. Este canal no sustituye al que la institución, como Responsable, debe mantener frente a sus propios titulares.
Cláusula 10
Incidentes de seguridad
El deber de informar a la Superintendencia de Industria y Comercio cuando se presenten violaciones a los códigos de seguridad y existan riesgos en la administración de la información de los titulares es del Responsable (Ley 1581, art. 17.n) y también del Encargado (art. 18.k). RemoteHub cumple el suyo, en la forma y el plazo que fijen las instrucciones de la Superintendencia, y, para que la institución pueda cumplir el propio, se obliga a comunicarle cualquier incidente de seguridad que afecte a sus datos tan pronto lo detecte y confirme, con lo que se sepa en ese momento y con actualizaciones a medida que se investigue.
El plazo máximo concreto en horas se fija en el contrato de servicio; este anexo no inventa una cifra que nadie haya acordado.
Cláusula 11
Qué pasa al terminar el contrato
Esto es lo que ocurre de verdad hoy, paso por paso:
- Al apagar la supervisión de un equipo se borra de inmediato el inventario de aplicaciones abiertas de ese equipo. El histórico de actividad NO se borra en ese momento: se va con su plazo de 90 días.
- Al retirar un equipo del inventario no se borra nada: deja de poder conectarse y de reservarse, se cortan sus reservas y sesiones en curso, y se conservan su actividad (hasta su plazo de 90 días), sus acuses de consentimiento, sus sesiones y sus reservas. Queda constancia en el registro de auditoría, y quienes pueden retirarlo pueden reactivarlo. Un equipo solo se borra de verdad al borrarse la cuenta de su dueño, y entonces desaparecen en cascada su actividad, su inventario, sus acuses de consentimiento, sus sesiones, sus reservas y los códigos de esas reservas.
- Al borrar una cuenta desaparecen con ella sus equipos —con todo lo del punto anterior—, sus sesiones, sus reservas, sus membresías y las cuentas de Google o Microsoft vinculadas. Los acuses que esa persona dio al conectarse a equipos de otros se conservan, pero dejan de decir a quién acreditaban, y lo mismo pasa con los tramos de su pertenencia a la institución y a sus áreas.
- Si la institución se borra —lo que ocurre al borrar la cuenta titular del plan; ver el aviso de abajo—, con ella se van sus salas, sus llaves de API, sus membresías y el historial de pertenencia a la institución. El historial de pertenencia a sus áreas no está atado a la institución y no se borra solo: se borra a mano, cuando la institución lo instruya.
- Mientras el contrato siga vigente, los registros de auditoría siguen su plazo de 365 días, con la excepción ya descrita de las licencias por transferencia bancaria. Lo que pasa con ellos al terminar el contrato se dice más abajo.
Aviso grave sobre el borrado de la cuenta del titular del plan
Si la persona que es dueña de la organización borra su propia cuenta, se borra la organización entera con todas sus salas, sus llaves de API y sus membresías, y con ella la actividad registrada de todas las personas supervisadas. El producto no tiene hoy ninguna comprobación que lo impida.
Conviene que la cuenta titular del plan no sea la cuenta personal de alguien que puede irse de la institución.
No existe hoy una devolución certificada de datos en bloque para la institución. Si la institución necesita una copia completa al terminar, hay que pedirla y se prepara de forma manual, o acordar en el contrato construir esa vía. Preferimos decirlo a que aparezca el día de la baja.
Al terminar el contrato, y dentro de los 30 días siguientes, RemoteHub entrega a la institución la copia que pida y, en todo caso y aunque no la pida, la de los acuses del aviso de supervisión y la del historial de conexiones; después suprime los datos que trató por su cuenta —incluidos los que la cláusula 7 conserva sin plazo, el historial de pertenencia a sus áreas y lo que de ella contenga la copia de seguridad de la cláusula 7 si para entonces sigue existiendo—, salvo los que deba conservar por obligación legal, que identifica por escrito. Le confirma la supresión por escrito. Los registros de auditoría de la institución se suprimen con lo demás. Los de plataforma, de los que RemoteHub es Responsable (cláusula 1), siguen su plazo de 365 días. Los soportes de las licencias por transferencia se conservan como soporte contable durante el plazo legal y se identifican por escrito. Las copias automáticas de Supabase que describe la cláusula 7 lo conservan hasta que vence su plazo de retención.
Lo que sí puede descargar la institución por sí misma, desde la web y sin pedírnoslo, es su historial de conexiones: un archivo CSV con las sesiones de control remoto de sus equipos y de su gente —equipo, persona, inicio, fin, duración, estado, método y momento de la autorización, si entró por reserva y la IP recortada a su red—, filtrable por fechas, equipo y persona. Y, desde el apartado de reportes, la parte del registro de auditoría que le corresponde, los acuses del aviso de supervisión, el historial de reservas y la actividad de las conexiones supervisadas, cada uno en su archivo CSV o los cinco juntos en un expediente comprimido. El registro completo del sistema, con el resto de instituciones, sigue siendo solo del administrador de plataforma. Todo esto lo obtienen la cuenta titular del plan, una con perfil de administrador del plan o de auditor, y quien dirige un área acotado a su área; la actividad, con la restricción por versiones del aviso que explica la cláusula 4. Dos límites del historial de conexiones que conviene conocer antes de firmar: ese archivo no contiene actividad supervisada, ni chat, ni archivos, ni imagen —son metadatos de conexión—, y si el rango pedido excede el máximo por archivo la descarga se rechaza indicando el total, para no entregar un registro recortado en silencio que se presente como completo. La cláusula 4 dice quién lo ve.
Con cuatro límites de alcance que conviene planificar antes de necesitarlos, porque ninguno avisa cuando ocurre. Primero, el plazo: ese historial alcanza solo el periodo de conservación de las sesiones —hoy 90 días, cláusula 7—, porque a partir de ahí la purga automática borra las filas. Segundo, las bajas: el historial cubre los equipos y las conexiones de quien pertenece hoy a la institución y, de quien ya se fue, las conexiones del tiempo en que perteneció (cláusula 4). Dar de baja a una persona ya no retira del registro las conexiones que ya ocurrieron, como pasaba hasta septiembre de 2026; pero de las bajas anteriores a esa corrección no existe registro de pertenencia, y sus conexiones no se pueden recuperar. Tercero, las filas pueden desaparecer antes de los 90 días: si se borra la cuenta del dueño del equipo o la de quien se conectó, sus sesiones se borran con ella, y eso lo puede hacer el titular de esa cuenta —que puede ser la persona auditada— sin que la institución lo impida ni quede una marca. Retirar un equipo del inventario, en cambio, no borra sus sesiones y deja constancia. Y cuarto, por el otro lado: el historial alcanza las sesiones ya guardadas desde antes de que la cuenta perteneciera a la institución —hasta esos mismos 90 días—, porque no hay fecha mínima.
Y una precisión sobre la purga, para que este anexo no diga algo distinto de la cláusula 7: lo que se borra a los 90 días son las sesiones terminadas o rechazadas. Una sesión que quedó colgada sin cerrarse —por ejemplo si el servidor se reinicia entre la petición de conexión y su aceptación— no entra en esa purga y puede seguir apareciendo en la vista y en la descarga pasado el plazo. Es un hueco del producto, no una decisión de diseño, y lo decimos en vez de afirmar un borrado que no se produce.
Con todo lo anterior a la vista: una institución que deba conservar el registro de accesos por más tiempo —o protegerse del borrado anticipado de cuentas, que la descarga periódica solo mitiga en parte— tiene que descargarlo con la frecuencia que su propia política exija y custodiarlo ella; a partir de ese momento es Responsable de esa copia. Nosotros no llevamos un archivo histórico paralelo de ese registro, y no vamos a decir que sí, con una salvedad: la copia de seguridad del 7 de septiembre de 2026 que declara la cláusula 7 contiene lo que había ese día, y no se actualiza.
Cláusula 12
Identificación de las partes, vigencia y cambios
RemoteHub, en calidad de Encargado, lo presta Cristian Camilo Escandón García, persona natural con domicilio en Bogotá D.C., Colombia, correo administrador@remotehubtech.com y teléfono 320 844 9766. No hay sociedad constituida, de modo que no existen razón social, NIT ni representante legal que consignar: el Encargado contrata a título personal. Su número de documento y su dirección física de notificaciones —que no se publican en la web— y los datos de la institución se consignan en la carátula del contrato de servicio, que forma un todo con este anexo. El canal permanente de protección de datos es administrador@remotehubtech.com. En lo relativo al tratamiento de datos y a la terminación prevista en las cláusulas 8 y 12, este anexo prevalece sobre el contrato de servicio.
Esta es la versión 3, publicada el 14 de octubre de 2026. Se mantiene vigente mientras dure el contrato de servicio y, después, mientras subsista cualquier obligación de conservación.
Desde cuándo rige. Para una institución que la firme a partir de esa fecha, desde su firma. Para una institución que firmó una versión anterior, esta versión no la sustituye por el hecho de publicarse: este anexo no prevé cambios por decisión de una sola de las partes, así que la versión 3 rige para ella desde que las dos partes la firmen, y hasta entonces sigue rigiendo la que firmó. RemoteHub le envía esta versión por correo a la persona de contacto que figura en la carátula de su contrato.
Lo que ya se aplicó. La versión que su institución firmó nos obligaba a comunicarle antes de aplicarlos los cambios sustanciales (cláusula 12) y la sustitución de un subencargado (cláusula 8). Los siguientes se aplicaron antes de esta comunicación: la actualización automática que instala el servicio del sistema (2 de septiembre de 2026); el historial de conexiones de toda la institución y el perfil de auditor (7 de septiembre de 2026); el traslado de la base de datos de São Paulo a Oregón (7 de septiembre de 2026); las áreas y el portapapeles compartido (15 de septiembre de 2026); el encendido a distancia (21 de septiembre de 2026); el acceso a la pantalla de inicio de Windows, que el instalador enciende (23 de septiembre de 2026); el servidor en AWS en lugar de Render (6 de octubre de 2026); el paso de todas las sesiones web por el relevo de Cloudflare y el programa para Mac (13 de octubre de 2026); y el inicio de sesión con Google y Microsoft (14 de octubre de 2026, el mismo día de esta versión).
Mientras su institución no firme esta versión, RemoteHub le reconoce que el tratamiento ya se hace con los subencargados y del modo que describe la cláusula 8 de esta versión, y no como lo describe la versión que firmó. Si su institución no está de acuerdo con alguno de esos cambios, puede comunicarlo a administrador@remotehubtech.com dentro de los 30 días siguientes a recibir esta versión o, si para entonces no la ha firmado, en cualquier momento mientras no la firme, y terminar el contrato de servicio sin penalidad, con la devolución de lo que haya pagado por el periodo que ya no se le preste y la entrega y supresión de sus datos conforme a la cláusula 11.
Lo que dicen este párrafo y el anterior obliga a RemoteHub desde que envía esta versión, sin necesidad de que la institución la firme: es una oferta irrevocable (Código de Comercio, art. 846), y la terminación que en ellos se prevé se rige por la cláusula 11 de esta versión.
Cambios futuros. Un cambio sustancial —añadir o sustituir un subencargado, cambiar el país donde se tratan los datos, empezar a tratar por cuenta de la institución una categoría de datos que la cláusula 2 no recoja, dar acceso a esos datos a un perfil o a una persona que la cláusula 4 no nombre, o cambiar lo que el producto hace en los equipos o en las sesiones de modo que la institución deba volver a informar a las personas (cláusula 5)— se comunica por correo a la persona de contacto de la carátula con al menos 30 días de antelación, salvo que sea necesario para atender un incidente de seguridad; en ese caso se comunica en cuanto se aplique. La institución puede oponerse, con los plazos y los efectos que fija la cláusula 8 para la oposición a un cambio de subencargado: mientras se busca un acuerdo el cambio no se aplica a sus datos y, si no se llega a él, puede terminar el contrato sin penalidad. Un cambio en la finalidad del tratamiento exige además nueva autorización de los titulares (Decreto 1377, art. 5).
Este documento describe cómo funciona el producto y reparte deberes entre las partes. No es asesoría jurídica y no sustituye la revisión por el área jurídica de la institución.
Guía de lectura
Marco normativo
Las normas colombianas que aplican a lo que hace RemoteHub, qué exige cada una en lo que le toca y cómo se cumple. Cada fila remite a la cláusula de este anexo, o a la sección de los Términos o de la Política de Tratamiento, donde está el compromiso correspondiente.
| Norma | Qué exige, en lo que aplica a RemoteHub | Cómo se cumple |
|---|---|---|
| Ley Estatutaria 1581 de 2012 (protección de datos personales) y Decreto 1074 de 2015, capítulo 25 (antes Decreto 1377 de 2013) | Que la institución, como Responsable, informe a las personas, obtenga su autorización previa, expresa e informada y conserve la prueba. Que RemoteHub, como Encargado (art. 18), trate los datos solo por cuenta de la institución, con seguridad y confidencialidad (literal b); la asista para atender los derechos de las personas en los plazos legales y rectifique, actualice y suprima lo que ella le indique, actualizando lo que le reporte dentro de los 5 días hábiles siguientes (literales c, d y e); adopte un manual interno de políticas y procedimientos (literal f); registre en la base de datos la leyenda «reclamo en trámite» (literal g); y le avise de los incidentes e informe él mismo a la Superintendencia de Industria y Comercio cuando se presenten violaciones a los códigos de seguridad (literal k). Y, como los datos se tratan fuera de Colombia, un contrato de transmisión. | El reparto de papeles (cláusula 1); los datos que se tratan y lo que no se hace con ellos (cláusulas 2 y 3); el deber de informar de la institución y la decisión sobre el aviso de supervisión, que se guarda como prueba (cláusula 5); la seguridad (cláusula 6); la conservación (cláusula 7); los subencargados y la transmisión internacional: este anexo es el contrato de transmisión entre la institución y RemoteHub, y RemoteHub se obliga a que sus condiciones con cada subencargado recojan esas mismas obligaciones (cláusula 8); los derechos, el canal designado y la ejecución de lo que instruya la institución en 5 días hábiles (cláusula 9); los incidentes, con aviso a la institución y a la Superintendencia (cláusula 10), y el fin del contrato (cláusula 11). Dos deberes no se cumplen hoy, y se declaran: la leyenda «reclamo en trámite» se lleva a mano, fuera de la base de datos (cláusula 9), y RemoteHub no tiene adoptado un manual interno de políticas y procedimientos distinto de su Política de Tratamiento y de este anexo. Los dos están pendientes. De los datos de la cuenta, RemoteHub es Responsable y responde con su propia Política de Tratamiento. |
| Ley 527 de 1999 (mensajes de datos y comercio electrónico) | Reconoce efectos jurídicos y valor de prueba a los mensajes de datos, permite celebrar contratos y aceptar condiciones por medios electrónicos, y fija cómo conservar un mensaje de datos para que sirva de prueba: que se pueda consultar después y que se sepa de dónde vino y cuándo. | Al crear una cuenta, el servidor sella la fecha y la hora en que se aceptaron los Términos y la Política (Términos, sección 2); hoy no guarda qué versión del texto se aceptó, y los Términos lo declaran. Cada decisión sobre el aviso de supervisión se guarda con la cuenta, la sesión, la versión del texto, el alcance y la fecha (cláusula 2). El registro de auditoría se conserva 365 días y la institución puede descargar su parte (cláusulas 7 y 11). Este anexo se identifica por su número de versión y su fecha (cláusula 12). |
| Ley 1273 de 2009 (delitos informáticos) | Castiga, entre otros, el acceso a un sistema informático sin autorización o por fuera de lo acordado (art. 269A del Código Penal), la interceptación de datos informáticos sin orden judicial (art. 269C) y la obtención o el uso de datos personales sin estar facultado (art. 269F). | Ninguna conexión empieza sin una cuenta autenticada y sin una autorización que el producto comprueba en cada conexión: el diálogo aceptado en el equipo o la que dio su dueño (sala reservable, PIN o contraseña diaria), a la que con un código de clase se suma la de la institución que reservó la sala (cláusula 5). Mientras dura, si en el equipo hay una sesión de usuario abierta, este muestra un aviso con quién se conectó y con qué permisos: en Windows se puede minimizar, pero vuelve a abrirse si se cierra, y en un Mac no tiene botón de cerrar. No se ve cuando el sistema tapa la pantalla —la pantalla de bloqueo o un aviso de permisos de Windows— ni en la pantalla de inicio de Windows, donde no hay sesión abierta (cláusula 5). Cada conexión queda registrada con quién, cuándo, en qué equipo, por qué vía y con qué permisos (cláusula 2). Los Términos prohíben el acceso sin autorización y la vigilancia oculta (sección 7). Lo que el producto no puede comprobar es que quien dio esa autorización tuviera derecho a darla: eso le corresponde a la institución (cláusula 5). |
| Ley 1480 de 2011 (Estatuto del Consumidor) | Información clara, veraz y suficiente sobre el servicio y su precio, y que el contrato no limite los derechos que la ley reconoce a quien tenga la condición de consumidor, sea persona natural o jurídica (art. 5). En la contratación a distancia y por comercio electrónico, además, el derecho de retracto (art. 47), los deberes de información del comercio electrónico (art. 50) y la reversión del pago hecho con un instrumento de pago electrónico (art. 51). | Los Términos describen el servicio, los planes, cómo se cobran, el precio antes de confirmar y lo que no prometemos (secciones 12 y 15); identifican a quien presta el servicio y cómo contactarlo (secciones 1 y 22); explican el derecho de retracto (sección 12), y dicen que no limitan los derechos de quien tenga la condición de consumidor según el art. 5, sea persona natural o jurídica (secciones 18 y 21). La reversión del pago todavía no está descrita en los Términos: hoy la pasarela de pago está inactiva y la única vía de contratación es la licencia por transferencia (secciones 12 y 13), y se describirá antes de activarla. Si una institución tiene la condición de consumidora en esta relación lo determina la propia ley según su caso: este anexo no lo presume ni lo excluye, y no limita los derechos que esa ley le reconozca. |
| Ley Estatutaria 1618 de 2013 (derechos de las personas con discapacidad) y la Resolución 1519 de 2020 del MinTIC (art. 3 y Anexo 1), que exige a los sujetos obligados el nivel AA de las WCAG 2.1; la NTC 5854 es la adopción colombiana de las WCAG 2.0 | Que la información y las comunicaciones sean accesibles para las personas con discapacidad. RemoteHub, persona natural privada, no es sujeto obligado de la Resolución 1519; si la institución lo es, las herramientas que pone ante sus estudiantes y su personal forman parte de lo que se le exige. | La declaración de accesibilidad publicada, con la fecha y el alcance que ella misma indica, mide la web contra la NTC 5854 en nivel AA y la declara parcialmente conforme —no totalmente—; la evaluación se hizo con las WCAG 2.1 AA, y con los criterios que siguen abiertos, la web todavía no alcanza el nivel que la Resolución 1519 exige a la institución. La declaración enumera los incumplimientos conocidos y no cubre la aplicación de escritorio. La web trae una barra de accesibilidad en todas las páginas, y hay un canal para reportar barreras con acuse en 3 días hábiles y respuesta de fondo en 15. No prometemos un nivel distinto del que esa declaración mide. |
| Ley 23 de 1982 y Decreto 1360 de 1989 (derechos de autor y soporte lógico) y Decisión 351 de 1993 de la Comunidad Andina (régimen común sobre derecho de autor) | La Decisión 351 y el Decreto 1360 protegen los programas de ordenador en los mismos términos que las obras literarias: usarlos exige la autorización de su titular, que se da con una licencia de uso. | RemoteHub es software propietario. La institución recibe el derecho a usar el servicio, no la propiedad del código, de la marca ni de la documentación (Términos, sección 17, y la licencia que acompaña al instalador), y los Términos prohíben revenderlo, sublicenciarlo, descompilarlo o hacerle ingeniería inversa, salvo lo que la ley permita de forma imperativa (sección 7). Los datos que la institución introduce siguen siendo suyos (Términos, sección 17). |
| Ley 1712 de 2014 (transparencia y acceso a la información pública), solo si la institución es sujeto obligado | Que el sujeto obligado publique y entregue la información pública que la ley le exige, con las excepciones que la propia ley prevé. | Es una obligación de la institución, no de RemoteHub: ella decide qué publica de su relación con RemoteHub y qué reserva, por ejemplo por contener datos personales. Este anexo ya es público en esta misma dirección. |
Certificaciones
RemoteHub no cuenta hoy con certificación ISO 9001 (gestión de la calidad) ni ISO/IEC 27001 (seguridad de la información), ni con ninguna otra certificación de terceros.
Lo que sí existe hoy, y se puede comprobar en el producto o en este anexo:
- Registro de auditoría de qué pasó, quién lo hizo y cuándo, que la institución puede consultar y descargar en la parte que le corresponde (cláusulas 2, 4 y 11).
- Control de acceso por perfiles —titular y administradores del plan, auditor, quien dirige un área y el resto de miembros—, que el servidor comprueba en cada petición (cláusulas 1 y 4).
- Verificación en dos pasos, obligatoria para los administradores de plataforma. La institución puede pedirla a todos sus miembros: al entrar, a quien no la tenga se le lleva a configurarla, pero hoy el servidor solo se la impone a los administradores de plataforma (cláusula 6).
- Cifrado en tránsito por internet —la web, la API y la conexión de cada equipo con nuestro servidor van cifradas con TLS, y la pantalla y el control, por WebRTC con DTLS-SRTP— y cifrado de los secretos guardados, como el del segundo factor y los códigos de clase (cláusula 6).
- Firma de código. En Windows, el instalador y sus actualizaciones van firmados con un certificado de firma de código propio de RemoteHub, y el servicio del equipo solo instala una actualización firmada con ese certificado (cláusula 8). En un Mac, el programa va firmado con otro certificado propio, el actualizador exige esa firma y la orden de instalación por Terminal no va firmada. En las dos plataformas, un administrador del equipo puede añadir otros certificados aceptados. Ninguno de los dos certificados lo emite una entidad de certificación: no son una firma digital certificada en el sentido de la Ley 527 de 1999.
- Control de versiones del código fuente, cuyo historial guarda cada cambio y cuándo se hizo.
- Aviso a la institución de los incidentes de seguridad que afecten a sus datos, tan pronto se detecten y confirmen, y a la Superintendencia de Industria y Comercio cuando haya violaciones a los códigos de seguridad (cláusula 10).
Nada de lo anterior es una certificación ni la sustituye. Si su institución requiere una certificación, comuníquelo a administrador@remotehubtech.com para evaluarla.