← RemoteHub

Contrato de servicio · versión 2026-10-14

Términos del Servicio

Última actualización: 14 de octubre de 2026

Esto es el contrato entre tú y RemoteHub. Está escrito para que se entienda: cada vez que haya una frase jurídica, debajo va la misma idea en palabras normales. Léelo antes de crear la cuenta, porque al crearla lo estás aceptando.

Lo importante en cinco líneas

RemoteHub deja ver y controlar la pantalla de un equipo a distancia, e incluye un módulo de supervisión de actividad que una organización puede encender sobre SUS equipos.

Usar RemoteHub para vigilar a alguien sin que lo sepa está prohibido y es causal de cierre inmediato de la cuenta. No es un consejo: es una obligación contractual (sección 7).

No prometemos disponibilidad ininterrumpida y no tenemos ningún acuerdo de nivel de servicio contratado (sección 15).

Hoy el sistema no envía correos: no hay verificación de correo ni recuperación de contraseña (sección 4).

Manda la ley colombiana y la autoridad de datos es la SIC (secciones 19 y 21).

Sección 1

Quién presta el servicio

RemoteHub es un servicio de acceso y control remoto de equipos, con un módulo opcional de supervisión de actividad. Quien lo presta —y con quien contratas al abrir una cuenta— es Cristian Camilo Escandón García, persona natural con domicilio en Bogotá D.C., Colombia. «RemoteHub» es el nombre comercial del producto. El software es propietario y su titularidad es suya, según consta en la licencia que acompaña al instalador.

No hay sociedad constituida. No existe compañía inscrita, ni razón social en Cámara de Comercio, ni NIT. Contratas con una persona natural, que responde personalmente por las obligaciones de estos Términos. Si el plural («nosotros») aparece en el texto es por comodidad de lectura: no describe ninguna estructura societaria.

El domicilio publicado es la ciudad. La dirección completa de notificaciones y el documento de identidad del prestador no se publican en esta web —es una vivienda particular y publicar la cédula facilita la suplantación— y se entregan en el contrato firmado con cada institución y ante cualquier requerimiento de autoridad. Para todo lo relacionado con este contrato, con tu cuenta y con tus datos personales, el canal es el correo de la tabla.

A lo largo de este texto, «RemoteHub» o «nosotros» es quien presta el servicio; «tú» es la persona que abre la cuenta; «la Institución» es la universidad o la empresa que contrata el servicio para su parque de equipos; y «la persona supervisada» es quien se conecta en remoto a un equipo sobre el que se encendió la supervisión de actividad, que es a quien se registra y quien acepta el aviso antes de entrar. Quien esté físicamente delante de ese equipo durante la conexión es un tercero al que también se informa —su actividad queda en el mismo registro—, pero no es él quien autoriza.

Sección 2

Aceptación de estos Términos

Para crear una cuenta tienes que marcar la casilla de aceptación de estos Términos y de la Política de Privacidad. No es una casilla decorativa: el servidor rechaza el registro si no llega marcada, y sella en tu cuenta la fecha y la hora exactas en que aceptaste. Esa marca la pone el servidor, no tu navegador. Vale igual si creas la cuenta con Google o Microsoft: al volver del proveedor te mostramos la misma casilla, sin marcar, y sin ella no se crea nada.

En palabras simples

Si no aceptas, no se crea la cuenta. Y queda guardado el día y la hora en que dijiste que sí, para que ninguno de los dos pueda negarlo después.

Lo que hoy NO guardamos de esa aceptación

Guardamos cuándo aceptaste, pero todavía no guardamos qué versión del texto viste. Si estos Términos cambian, hoy no podemos demostrar con precisión qué redacción concreta aceptó cada persona. Lo decimos porque es verdad y porque pensamos corregirlo; mientras tanto, la sección 20 explica cómo se avisan los cambios.

Sección 3

Quién puede abrir una cuenta

Puedes abrir una cuenta si eres mayor de edad y tienes capacidad legal para obligarte por contrato, o si actúas en nombre de una institución con poder suficiente para hacerlo. Al registrarte declaras que la información que das es tuya y es cierta; y si abres la cuenta con Google o Microsoft, que esa cuenta externa es tuya.

Menores de edad: hoy no está permitido

El régimen colombiano de datos personales (Ley 1581 de 2012, art. 7, y Decreto 1377 de 2013, art. 12) exige, para tratar datos de niñas, niños y adolescentes, la autorización de su representante legal, el respeto de su interés superior y constancia de que se escuchó al menor. RemoteHub no tiene hoy ese flujo: no existe en el producto ninguna pantalla de autorización del acudiente ni forma de registrarla.

Por eso, y hasta que exista, no se permite crear cuentas de personas menores de 18 años ni desplegar la supervisión de actividad sobre equipos usados por menores. Prometer aquí un procedimiento que el producto no tiene sería mentir.

Cuando la cuenta la abre una persona en nombre de una universidad o una empresa, esa institución queda obligada por estos Términos y por las obligaciones adicionales de las secciones 5, 7, 9 y 10.

Sección 4

Tu cuenta y tus credenciales

Eres responsable de mantener en secreto tu contraseña y de todo lo que ocurra bajo tu cuenta. Si crees que alguien la está usando, cambia la contraseña de inmediato: al hacerlo se cierran todas tus sesiones abiertas. Si tu cuenta no tiene contraseña porque entras con Google o Microsoft, crear una en Ajustes también las cierra todas.

Lo que el sistema hace por ti, para que sepas con qué cuentas:

  • Tu contraseña nunca se guarda tal cual. Se guarda transformada con argon2id, que es irreversible: ni un administrador puede leerla. La longitud mínima es de 8 caracteres.
  • Puedes activar verificación en dos pasos (2FA) con tu aplicación de autenticación. Para los administradores de la plataforma es obligatoria y no se puede desactivar. Una institución también puede pedírsela a todos sus miembros: al entrar, a quien no la tenga se le lleva a configurarla, pero hoy no se le bloquea el resto del servicio mientras no lo haga.
  • Tras 10 intentos fallidos de acceso en 15 minutos desde la misma red, el acceso a esa cuenta desde esa red se bloquea 15 minutos. El bloqueo se lleva por red y no por cuenta a propósito, para que nadie pueda dejarte fuera a base de fallar tu contraseña.
  • Puedes descargar en un archivo JSON buena parte de tus datos personales —no todos todavía: la sección 14 dice exactamente cuáles faltan y cómo pedirlos—. Y puedes borrar tu cuenta tú mismo desde Ajustes en la aplicación de escritorio de RemoteHub, confirmando con tu contraseña; hoy esta web todavía no tiene ese botón, así que si solo usas la web, pídenoslo por correo y lo ejecutamos (ver sección 14, que explica también cómo borrar una cuenta que no tiene contraseña).

Dos cosas que NO existen y que conviene saber ANTES de registrarte

No verificamos que el correo sea tuyo. El sistema no envía correos de ningún tipo, así que nadie comprueba la titularidad de la dirección con la que te registras con contraseña. Si creas la cuenta con Google o Microsoft, el correo es el que nos da ese proveedor: en Google, solo si nos asegura que está verificado; en Microsoft, solo si confirma que su dominio pertenece a la organización de esa cuenta, o si es una cuenta personal. Esa comprobación, cuando la hay, es suya, no nuestra. Lo único que impide dos cuentas con el mismo correo es que la dirección sea única.

No hay «olvidé mi contraseña». No existe recuperación por correo. Para cambiar la contraseña hay que conocer la actual. Los códigos de recuperación de la verificación en dos pasos sirven solo para saltarse el segundo factor, no para recuperar la contraseña. Si la pierdes, la única salida es que intervenga un administrador escribiendo a administrador@remotehubtech.com.

En palabras simples

Guarda tu contraseña donde no se te pierda. Hoy no hay un botón que te la devuelva.

Si entras con Google o Microsoft

Puedes crear tu cuenta, o entrar en la que ya tienes, con «Continuar con Google» o «Continuar con Microsoft», en la web. Es opcional, y la aplicación de escritorio de RemoteHub todavía no lo admite: allí solo se entra con correo y contraseña. Qué datos recibimos de esos proveedores, y cuáles no, está en la Política de Tratamiento (apartado 3.7). Si usas esta forma de entrar:

  • Tu cuenta de Google o Microsoft pasa a ser una llave de tu cuenta de RemoteHub: quien la controle puede entrar en RemoteHub como tú. Respondes por su seguridad igual que por tu contraseña: protégela —por ejemplo, con la verificación en dos pasos del propio proveedor— y no la compartas. Lo que ocurra dentro de esa cuenta externa se rige por las condiciones de Google o de Microsoft, no por estas. Si tienes activada la verificación en dos pasos de RemoteHub, se te pide igual después del proveedor.
  • Una cuenta creada así no tiene contraseña hasta que la crees en Ajustes de la web («Crear contraseña», que antes te pide confirmar que eres tú volviendo a pasar por el proveedor). Mientras no la tenga, solo puedes entrar con ese botón y no puedes usar la aplicación de escritorio. Si pierdes el acceso a tu cuenta de Google o Microsoft, estás en la misma situación que quien pierde su contraseña (ver el recuadro de arriba): por eso conviene crear también una contraseña.
  • Si ya tenías una cuenta de RemoteHub con el mismo correo, no la unimos sola: te pedimos una vez su contraseña (y su código de dos pasos, si lo tiene).
  • En una cuenta sin contraseña, lo que en otras cuentas pide la contraseña —desactivar la verificación en dos pasos, vincular o desvincular una cuenta externa, crear la contraseña— se confirma volviendo a pasar por el proveedor, y esa confirmación vale 5 minutos.
  • Puedes desvincular la cuenta de Google o Microsoft desde Ajustes, salvo que sea tu única forma de entrar: en ese caso, crea antes una contraseña o vincula otra cuenta. Cómo se borra una cuenta que no tiene contraseña está en la sección 14.

Lo que hagas en Google o Microsoft no cierra tu sesión de RemoteHub

Una sesión de RemoteHub abierta dura 7 días y se renueva sola mientras la uses. Si desactivas o borras tu cuenta de Google o Microsoft —o lo hace la organización que te la dio—, ya no podrás volver a entrar con ese botón, pero la sesión que ya tengas abierta en RemoteHub no se cierra por sí sola: sigue hasta que salgas, hasta que crees o cambies la contraseña —eso cierra todas las sesiones— o hasta que pasen 7 días sin usarla. Y al revés: «Salir» de RemoteHub no cierra tu sesión de Google o Microsoft en ese navegador. En un equipo compartido, ciérrala también allí; la web te lo recuerda al salir.

Para las instituciones: la pertenencia de una persona a la institución dentro de RemoteHub se controla desde RemoteHub, no desde el directorio de Google o Microsoft de la institución. Desactivar a alguien en ese directorio no lo da de baja en RemoteHub: para retirarle lo que su pertenencia le daba, hay que darlo de baja en RemoteHub.

En palabras simples

Si entras con Google o Microsoft, cuida esa cuenta como cuidarías una contraseña: quien entre en ella puede entrar en RemoteHub como tú.

Sección 5

Nuestros dos papeles: responsable y encargado

Respecto de los datos de tu propia cuenta (correo, nombre, registros de acceso, auditoría y facturación) RemoteHub actúa como Responsable del Tratamiento. Respecto de los datos que una universidad o una empresa decide capturar sobre las personas que usan sus equipos, RemoteHub actúa como Encargado del Tratamiento por cuenta de esa institución. La ley prevé expresamente que ambas calidades concurran en la misma persona y, cuando concurren, son exigibles los deberes de las dos (Ley 1581 de 2012, art. 18, parágrafo).

En palabras simples

De tus datos de cuenta respondemos nosotros. De lo que se registra sobre un estudiante o un trabajador en un equipo de su institución, quien decide —y quien responde— es la institución: nosotros solo ejecutamos lo que ella configura.

Consecuencias prácticas de ese reparto, y conviene que las lean las dos partes:

  • La Institución decide si se enciende la supervisión, sobre qué equipos y con qué alcance. RemoteHub no la enciende por ella y no puede encenderla por su cuenta.
  • La Institución es quien debe informar previamente y obtener la autorización de sus estudiantes o trabajadores, y quien debe conservar esa prueba. Contratar RemoteHub no la sustituye ni la cubre.
  • Las personas supervisadas ejercen sus derechos ante la Institución, que es la responsable. Si nos llega una solicitud, la trasladamos a la Institución y la asistimos.
  • Contratar como institución exige suscribir con nosotros el contrato de transmisión que exige el art. 2.2.2.25.5.2 del Decreto 1074 de 2015 (antes art. 25 del Decreto 1377 de 2013), donde constan el alcance del tratamiento, las medidas de seguridad y el deber de confidencialidad. Pídelo antes de desplegar.
  • Ser encargado no nos deja al margen: en la jurisprudencia colombiana reciente sobre vigilancia se ha declarado responsable tanto a la entidad que decide como al proveedor que ejecuta. Respondemos de nuestra parte: seguridad, confidencialidad, minimización y trazabilidad del consentimiento.

Sección 6

Uso aceptable

Puedes usar RemoteHub para conectarte a equipos sobre los que tienes autorización: los tuyos, los que alguien te compartió, los de tu institución dentro de las reglas que ella fije, y los equipos de sala que hayas reservado.

Te comprometes a usar el servicio conforme a la ley colombiana, a estos Términos y a las políticas internas de la institución que corresponda, y a no interferir con la infraestructura del servicio ni con el uso que otros hacen de él.

Sección 7

Lo que está prohibido

Prohibición principal

Está prohibido usar RemoteHub para observar, controlar o supervisar a una persona sin que esa persona lo sepa.

Vale para las tres superficies del producto: la sesión de control remoto, los accesos sin diálogo (PIN, contraseña diaria y reserva) y el módulo de supervisión de actividad. No hay excepción por ser el dueño del equipo, el empleador o la institución.

El producto está construido para hacerla cumplir, no solo para declararla: el aviso en pantalla durante la sesión y la insignia de supervisión no se pueden cerrar, y si la insignia no logra mostrarse la captura de actividad no arranca. Intentar eludir, tapar, desactivar, modificar o esconder esos avisos es un incumplimiento grave y causal de terminación inmediata.

Además del contrato, en Colombia esto tiene consecuencias penales: la Ley 1273 de 2009 tipifica el acceso abusivo a un sistema informático (art. 269A), la interceptación de datos informáticos sin orden judicial (art. 269C) y la violación de datos personales por quien actúa «sin estar facultado» (art. 269F). Lo que separa un uso legítimo de un delito es exactamente esto: estar autorizado y no ocultarse.

En palabras simples

Mirar la pantalla de alguien a escondidas no es un mal uso del producto: es un delito. Si la persona no puede enterarse de que la estás mirando, no lo hagas con RemoteHub.

Queda igualmente prohibido:

  • Conectarte a un equipo sobre el que no tienes autorización, o usar un PIN, una contraseña diaria o un código de reserva que no te entregaron para ti. Un código de clase solo puedes usarlo si participas en esa clase y te llegó por los canales de tu institución o de tu profesor: con tu propia cuenta, en un equipo de la sala reservada y durante la franja. No lo compartas con nadie que no participe en esa clase, ni lo publiques.
  • Instalar el agente de RemoteHub en el equipo personal de un estudiante o de un trabajador sin su autorización específica y expresa para ese equipo.
  • Encender la supervisión de actividad sin haber informado previamente a las personas afectadas y sin conservar la prueba de esa información y de su autorización.
  • Usar el producto en espacios o momentos de intimidad, o para vigilar aspectos de la vida privada ajenos a la finalidad declarada.
  • Usar los datos de supervisión como prueba disciplinaria o laboral sin un procedimiento con debido proceso y sin que la persona hubiera sido informada de antemano.
  • Compartir tus credenciales —incluida la cuenta de Google o Microsoft con la que entras—, ceder tu cuenta o dejar que otra persona opere bajo tu identidad.
  • Usar el servicio con menores de 18 años mientras no exista el flujo de autorización del representante legal descrito en la sección 3.
  • Intentar acceder a datos de otras cuentas u organizaciones, sondear, escanear o probar la seguridad del servicio sin autorización escrita nuestra.
  • Reventar los límites del servicio: automatizar peticiones para evadir los topes de plan, los límites por minuto o las cuotas de las llaves de API.
  • Revender, sublicenciar, alquilar o exponer RemoteHub como si fuera un servicio propio, y descompilar o realizar ingeniería inversa sobre el software, salvo en lo que la ley permita de forma imperativa.
  • Usar el servicio para cualquier actividad ilícita, para acceder a información que no te corresponde o para causar daño a un tercero.

Sección 8

El software que se instala en el equipo

Para que un equipo pueda ser controlado hay que instalar la aplicación de RemoteHub. Es importante que sepas exactamente qué queda instalado, porque no es solo una aplicación de ventana:

  • Un componente que arranca con la sesión de Windows y permite que el equipo sea controlado. Solo captura la pantalla o inyecta teclado y ratón cuando hay una sesión autorizada y con los permisos concedidos.
  • Un servicio del sistema, con la cuenta de mayor privilegio de Windows (LocalSystem), que permite el control también en la pantalla de bloqueo y en los diálogos de seguridad de Windows. Ese mismo servicio hace además varias cosas por su cuenta: las dos de los puntos siguientes y las que se explican debajo de esta lista.
  • Instala las actualizaciones él mismo, sin preguntar y sin que nadie tenga que aceptar nada, con privilegios de sistema. Solo lo hace si el instalador está firmado con nuestro certificado y solo con el equipo libre: antes de instalar comprueba que no haya una sesión de control en curso —ni de entrada ni de salida—, que nadie esté esperando a que le abran y que no haya transferencias de archivos a medias. Nunca instala una versión anterior a la que ya está puesta.
  • Vuelve a abrir la aplicación si desaparece sin haberse cerrado a propósito, para que el equipo no quede inalcanzable porque alguien la cerró desde el Administrador de tareas. Si se cierra con la contraseña de la cuenta —«Salir», «Desconectar» o quitarle el arranque con Windows—, el equipo se queda apagado: ese gesto se respeta.
  • Un manejador del protocolo remotehub:// para enrolar el equipo con un clic.
  • Una comprobación periódica de actualizaciones, cada pocas horas, también en los equipos que arrancan sin que nadie abra la aplicación. La aplicación consulta por su cuenta si hay una versión nueva en el repositorio público de descargas. Eso significa que el equipo contacta con ese servicio de forma periódica, sin que tú lo pidas cada vez. La aplicación en sí no instala nada sola: si estás delante te lo propone y decides tú.

Esas dos cosas se pueden apagar sin desinstalar nada. Un administrador del equipo puede poner a cero los valores Guardian (volver a abrir la aplicación) y AutoUpdate (instalar actualizaciones) en la clave HKLM\SOFTWARE\RemoteHub. Y al instalar se puede desmarcar la opción «Acceso bajo pantalla de bloqueo»: sin ese servicio no hay ni actualización desatendida ni reapertura de la aplicación, y las actualizaciones habrá que instalarlas a mano. Detener el servicio RemoteHubBridge a mano NO sirve para apagarlo: se configura para arrancar con el sistema, así que vuelve en el siguiente reinicio.

Y el mismo servicio hace por su cuenta otras tres cosas, que también se apagan poniendo a cero su valor en HKLM\SOFTWARE\RemoteHub. Deja que quien llega al equipo con una reserva, un PIN o la contraseña diaria vea la pantalla de inicio de Windows y escriba en ella, y que quien ya estaba conectado siga viendo el equipo cuando se cierra la sesión de Windows (AccesoPantallaInicio y Continuidad, que el instalador deja encendidos): con eso, si alguien está sentado delante del equipo y escribe en esa pantalla mientras hay una conexión, quien se conectó lo ve. Desactiva el inicio rápido de Windows en los equipos que sirven la pantalla de inicio, para que encender sea siempre un arranque completo (ArranqueCompleto). Y, mientras nadie tiene sesión de Windows, mantiene un agente en segundo plano que, entre otras cosas, ayuda a encender por red a los equipos vecinos (Centinela).

En un Mac lo que queda instalado es distinto, y también hay que contarlo:

  • La aplicación RemoteHub, en la carpeta Aplicaciones, que vive en la barra de menús y arranca con cada sesión de usuario. Solo captura la pantalla o mueve el teclado y el ratón cuando hay una sesión autorizada y con los permisos concedidos, y si se cae sin haberse cerrado a propósito, el sistema la vuelve a abrir.
  • macOS exige que alguien delante del Mac conceda a RemoteHub los permisos de Grabación de pantalla y Accesibilidad, en Ajustes del Sistema. Sin ellos el equipo no se puede ver ni controlar, y se pueden retirar en cualquier momento desde el mismo sitio.
  • Un servicio del sistema que instala las actualizaciones él mismo, sin preguntar y con privilegios de administrador, con los mismos límites que en Windows: solo una versión firmada con nuestro certificado, solo con el equipo libre y nunca una versión anterior a la que ya está puesta. Para que el equipo lo descargue, consulta cada pocas horas el repositorio público de descargas.

La actualización desatendida se apaga sin desinstalar nada poniendo AutoUpdate a falso en /Library/Preferences/com.remotehubtech.agent.plist. Y hay una diferencia con Windows que no vamos a disimular: en un Mac, la credencial con la que el equipo se identifica ante nuestro servidor se guarda en un archivo sin cifrar, en /Library/Application Support/RemoteHub, que cualquier cuenta de ese Mac puede leer. Quien la copie podría hacerse pasar por ese equipo hasta que se retire o se vuelva a dar de alta; por eso conviene instalar RemoteHub solo en Macs cuyas cuentas controle la institución.

Te concedemos una licencia de uso personal, limitada, revocable, no exclusiva y no transferible sobre ese software, únicamente para usar el servicio conforme a estos Términos. Instalarlo en un equipo que no es tuyo requiere autorización de quien corresponda, y las prohibiciones de la sección 7 se aplican íntegramente.

El equipo también deja archivos de diagnóstico técnico en el disco (registros de funcionamiento del puente de control). No contienen ni imágenes de la pantalla ni lo que escribes: son contadores, nombres de escritorio y códigos de error. Uno de ellos incluye el nombre de usuario de Windows y, hoy, no rota ni se limita en tamaño; lo decimos porque es el punto más flojo de higiene de datos en el propio equipo y está pendiente de corregir.

Sección 9

Accesos sin diálogo y salas reservables

Por defecto, una sesión de control remoto exige que alguien la acepte en el equipo controlado. Pero hay tres formas de entrar sin que nadie acepte nada en ese momento, y hay que decirlo sin adornos:

  • PIN de acceso desatendido: lo configura el dueño del equipo. Quien tenga el PIN entra sin diálogo.
  • Contraseña diaria: una clave que rota sola cada día. Viene activada por defecto en cada equipo nuevo. Si no la quieres, desactívala. La clave del día la puede consultar el dueño del equipo y el responsable del plan de su institución.
  • Reserva de sala: si el equipo está dentro de una sala de la institución, la persona que reservó esa franja entra sin diálogo durante su franja. Nadie aprueba la reserva: quien tiene derecho a reservar, reserva, y la franja queda confirmada al instante. Si la reserva la hizo la aplicación de la institución para una clase, entran también, cada una con su cuenta, las personas a las que se entregó el código de clase (sección 11).

En los tres casos, el aviso en pantalla del equipo se muestra igualmente: quien esté delante ve que hay una sesión, quién la abrió y con qué permisos. Y en los tres casos queda registrado en la sesión qué método de autorización se usó.

Quién consiente cuando la entrada es por reserva

Cuando alguien entra por una reserva, el consentimiento que el sistema registra es el del dueño del equipo, que fue quien lo metió en una sala reservable. No es el de la persona que pueda estar sentada delante.

Para una sala de informática vacía eso es razonable. Para un equipo con alguien trabajando delante, no: por eso meter en una sala reservable un equipo que alguien usa a diario, sin decírselo, entra de lleno en la prohibición de la sección 7.

Reglas de reserva vigentes hoy: zona horaria de Bogotá, bloques de 30 minutos, ventana de 06:00 a 24:00, duración máxima de 12 horas y hasta 30 días de antelación. El motivo que escribas en una reserva no lo ven tus compañeros —para ellos la franja aparece solo como ocupada—, pero sí lo ve el responsable del plan de tu institución, junto a tu nombre y tu correo. Escribe ahí solo lo que no te importe que lea el área de informática.

El administrador del plan de una institución puede meter en una sala un equipo que no es suyo. El contrapeso —el aviso y el botón para sacarlo, que además corta la sesión viva— existe hoy en la web y en la aplicación de escritorio.

Y una cosa más que el responsable del plan de una institución ve y sus compañeros no: el historial de conexiones de toda la institución. Es decir, quién se conectó a qué equipo, cuándo, cuánto duró, con qué método de autorización y desde qué red (la dirección IP se guarda siempre recortada a su red, nunca completa). Puede filtrarlo por fechas, por equipo y por persona, y descargarlo en un archivo para entregárselo a quien lo pida.

La institución puede además designar a alguien para auditarla. A esa persona la cuenta titular del plan —y solo ella— le concede el perfil de auditor, que puede consultar y descargar este mismo historial, el registro de auditoría de esa empresa, los acuses del aviso de supervisión y el historial de reservas. Ese perfil no administra nada: no invita ni da de baja a nadie, no cambia perfiles, no toca el plan, no registra equipos, no enciende ni apaga la supervisión, no corta sesiones y no puede borrar ni alterar los registros que consulta. Sus consultas y sus descargas quedan registradas, de modo que la institución puede auditar a quien la audita.

Una institución puede además dividirse en áreas y poner a alguien al frente de cada una —y, si hace falta, a quien la sustituya—. Esa persona consulta solo lo de su área, y por dos caminos: las conexiones que hacen las personas de su área y las conexiones que cualquiera hace a los equipos de su área, sean los asignados a ella o los que ella instaló. De las demás áreas no ve nada, y tampoco modifica ni borra ninguno de los registros que consulta. Si alguien de un área se conecta a un equipo de otra, esa conexión la ven los dos jefes: cada uno esa conexión, y no el resto de lo que ocurre en el área del otro.

Qué conexiones entran en ese historial, dicho sin adornos

Entran las dos mitades, porque una auditoría pregunta por las dos: las conexiones a los equipos de la institución y las conexiones que hicieron las personas de la institución, aunque el equipo al que entraron no sea de ella. En este segundo caso no publicamos el nombre ni el ID de 9 dígitos de ese equipo ajeno —ese ID es media credencial—: la fila dice que tu cuenta se conectó, cuándo y cuánto.

Y esto hay que leerlo dos veces si registraste tu equipo personal con la cuenta que te dio tu institución: un equipo cuenta como equipo de la institución cuando lo registró alguien de ella, porque es así como el producto sabe de quién es un equipo —el mismo criterio con el que se cuenta el cupo de computadores que la institución paga—. Un portátil personal registrado con esa cuenta aparece, por tanto, en el historial que ven el administrador y el auditor del plan. Si no quieres eso, registra tu equipo personal con una cuenta propia.

Lo que ese historial no incluye: ni imagen, ni teclas, ni el chat de la sesión, ni los archivos que se transfirieron. Son metadatos de la conexión, no su contenido.

Y cuatro límites de alcance, dichos antes de que hagan falta. Al dar de baja a una persona, su pertenencia se conserva para auditoría durante el mismo plazo en que se conservan las sesiones, así que sus conexiones ya ocurridas siguen apareciendo y después se purgan con ellas; esa conservación no le devuelve ningún acceso. El límite de esto es que de las bajas anteriores a la puesta en marcha de esa conservación no hay registro de pertenencia, y sus conexiones no se pueden recuperar. Las filas pueden desaparecer antes de los 90 días si se borra el equipo o la cuenta, y eso lo puede hacer el dueño del equipo o el titular de la cuenta sin que la institución lo impida. Y alcanza hacia atrás las sesiones ya guardadas de antes de que la cuenta perteneciera a la institución. Por último, la purga se lleva las sesiones terminadas o rechazadas a los 90 días (sección 14): una sesión que quedó colgada sin cerrar no entra en esa purga y puede seguir apareciendo después.

Sección 10

Supervisión de actividad

El módulo de supervisión, cuando lo enciende el dueño del equipo —o el dueño o administrador del plan de la Institución a la que ese dueño pertenezca—, registra durante las conexiones remotas a ese equipo, y solo durante ellas, el programa en primer plano, el título de la ventana, el tiempo activo e inactivo y el nombre de usuario de Windows; y, si además se activan por separado, las direcciones de los sitios web, el inventario de aplicaciones abiertas y los comandos que Windows ya audita. Nada de eso se registra si quien se conecta no acepta el aviso: en ese caso la conexión no llega a establecerse. No hace falta que haya una institución detrás: un equipo de una cuenta particular también se puede supervisar, y lo decide siempre su dueño, nunca RemoteHub. Todo el detalle está en la página pública de supervisión de actividad.

Durante una conexión remota, además, el portapapeles se comparte entre los dos equipos en los dos sentidos: lo que copia quien se conectó puede pegarse en el equipo, y lo que se copia en el equipo —lo haya copiado quien se conectó o quien esté sentado delante— puede llegar a la máquina de quien se conectó. Sólo texto: ni imágenes ni archivos. Ese contenido no se guarda en ningún sitio: se retransmite en el momento y se olvida, no queda en el registro de actividad ni en la auditoría, y tampoco se guarda una huella suya. De la transferencia queda, como mucho, el hecho —en qué sentido fue y cuántos caracteres tenía—. El sentido equipo → persona conectada sólo funciona si esa sesión se autorizó con una versión del aviso que lo nombraba; sin aviso, o con uno anterior, no se envía nada.

Al contratar, la Institución se obliga además a lo siguiente:

  • Informar previamente a las personas afectadas. La autorización de quien se conecta la recoge y la conserva ahora el propio producto, en cada sesión y antes de establecerla, con la versión del texto mostrado y la decisión tomada; lo que sigue siendo de la Institución es la base de licitud y el análisis de necesidad —decidir que supervisar es proporcionado para su finalidad— y la información a quienes usan esos equipos presencialmente, que no autorizan pero sí quedan registrados. El silencio no vale como autorización (Decreto 1377 de 2013, art. 7), y el producto lo trata así: no responder al aviso cierra la conexión y se anota aparte del rechazo.
  • No desactivar, ocultar ni tapar la insignia de supervisión ni el aviso de la aplicación de escritorio. Es una obligación contractual, no solo una salvaguarda técnica.
  • Advertir a quienes usan esos equipos presencialmente de que, durante una conexión remota, lo que copien en el equipo puede llegar a la máquina de quien se conectó. Esa persona no autoriza la sesión y no puede consentirlo por sí misma; la aplicación se lo dice en la insignia y en su ventana informativa, pero explicarle el porqué y el para qué le corresponde a la Institución.
  • Activar únicamente lo necesario para la finalidad declarada. Las direcciones web, el inventario de aplicaciones y los comandos vienen apagados de fábrica y solo se encienden por decisión expresa de la Institución.
  • Documentar, antes de activar, por qué la supervisión es necesaria y por qué no basta una medida menos invasiva. La jurisprudencia colombiana ha tumbado despliegues de vigilancia precisamente por no haber hecho ese análisis.
  • Responder a las consultas y reclamos de las personas supervisadas, en su calidad de Responsable. Nosotros asistimos y ejecutamos lo que la Institución instruya.

Qué cubre la compuerta de consentimiento, y qué cuesta decir que no

La compuerta cubre todo lo que se registra, sin excepciones: sin el acuse de quien se conecta no se registra el título de la ventana, ni el nombre del programa, ni el tiempo de uso, ni el usuario de Windows, ni las direcciones web, ni el inventario, ni los comandos. Hasta la versión anterior de este documento no era así, y aquí se decía por escrito que la frase «no registramos nada sin tu consentimiento» sería falsa. Ha dejado de serlo.

Lo que hay que decir a cambio es el precio de la negativa, que también ha cambiado: si la persona no acepta, no se conecta al equipo. No se registra nada de ella, pero tampoco lo usa.

Sección 11

Llaves de API e integraciones

Una institución puede emitir llaves de API para que sus propios sistemas creen y cancelen reservas de equipos y, si lo activa expresamente, reserven salas completas para una clase. El secreto de la llave se muestra una sola vez en el momento de crearla: nosotros solo conservamos su huella y su prefijo público, así que no podemos recuperártelo. Guárdalo como guardarías una contraseña.

La llave pertenece a la institución, no a la persona que la creó, y sigue viva aunque esa persona se vaya. Eres responsable de todo lo que se haga con tus llaves hasta que las revoques. Recuerda que una reserva creada por API abre un escritorio sin que nadie acepte un diálogo: las prohibiciones de la sección 7 se aplican igual cuando quien reserva es un programa.

Código de clase. Con un permiso aparte, que viene desactivado y se concede llave por llave, la aplicación de la institución puede ver y reemitir el código de clase de una reserva de sala. Con ese código, durante la franja, entran a los equipos de esa sala las cuentas de la institución (o solo las personas que la aplicación indicó), cada una con su cuenta y en un solo equipo a la vez. La institución es responsable de entregar el código solo a quienes participan en la clase, que deben ser mayores de edad (sección 3), de custodiarlo en sus sistemas como una credencial y de reemitirlo o cancelar la reserva si se filtra. Cada lectura del código y cada entrada con él quedan registradas, y revocar la llave que creó la reserva de sala deja sin efecto su código. Reemitir el código o revocar la llave impide entradas nuevas, pero no saca a quien ya entró; para sacarlo hay que cancelar la reserva de sala.

Podemos aplicar límites de uso por llave y revocar cualquier llave implicada en un uso abusivo o inseguro.

Sección 12

Planes, precios y cobro

Al registrarte se te asigna un periodo de prueba de 30 días. Después existe un plan gratuito y dos planes de pago:

Planes del servicio y lo que incluye cada uno
Gratuito51 sesión a la vez. Sin acceso desatendido, sin compartir equipos y sin salas.
Pro1010 sesiones a la vez, personas invitadas SIN LÍMITE (heredan tu plan), acceso desatendido y equipos compartidos.
Empresa1515 sesiones a la vez, personas invitadas SIN LÍMITE (heredan tu plan), salas reservables y llaves de API.

Los planes de pago tienen un precio fijo por plan y se pueden contratar con cobro mensual o anual: el anual se factura de una vez por doce meses con un 20 % de descuento sobre el precio mensual, y su importe se calcula a partir de ese precio mensual (no es una tarifa aparte). Ambos planes admiten paquetes adicionales de equipos, que se suman al importe de tu suscripción con tu misma periodicidad y empiezan a aplicarse en la renovación siguiente.

Si cambias de periodicidad, MercadoPago te pedirá autorizar un cobro nuevo: tu cobro anterior sigue vigente hasta que autorices el nuevo, no pierdes el acceso, ni aunque no termines el proceso. En cuanto el nuevo queda autorizado, le pedimos a MercadoPago que cancele el anterior; esa cancelación la tiene que aceptar MercadoPago, y si no la acepta, el intento queda registrado con su identificador y lo cancelamos a mano. Hasta entonces podrías llegar a tener dos cobros activos: si lo ves en tu extracto, escríbenos y lo resolvemos nosotros. El periodo nuevo empieza en el momento en que autorizas el cobro nuevo, y los días ya pagados del periodo en curso no se prorratean ni se devuelven.

El precio exacto que se te va a cobrar, en pesos colombianos, con la periodicidad y los paquetes que hayas elegido, se te muestra en la pantalla de facturación antes de que confirmes nada. Esa pantalla manda sobre cualquier cifra publicada en otro sitio.

Derecho de retracto. Si tienes la condición de consumidor según el artículo 5 de la Ley 1480 de 2011 —seas persona natural o jurídica— y contratas un plan de pago a distancia, puedes retractarte dentro de los 5 días hábiles siguientes a la contratación, escribiéndonos a administrador@remotehubtech.com. Te devolvemos todo lo que hayas pagado, sin descuentos ni retenciones, dentro de los 30 días calendario siguientes (Ley 1480, art. 47). Lo que dicen esta sección y la 14 sobre que no se prorratea ni se devuelve la parte no consumida no limita este derecho.

Hoy la pasarela de pago no está en funcionamiento. La integración con MercadoPago está programada pero desactivada en este entorno: al intentar contratar desde la pantalla de plan el propio panel te avisa de que el cobro aún no está habilitado. Mientras siga así, la única forma viva de contratar un plan de pago es la licencia por transferencia bancaria de la sección 13.

Cuando la pasarela se active, los cobros recurrentes se procesarán a través de MercadoPago: al contratar, tu navegador saldrá de RemoteHub hacia el sitio de la pasarela y allí introducirás los datos de tu medio de pago. Te lo avisaremos conforme a la sección 20 antes de que empiece a aplicarse.

En palabras simples

Nosotros nunca vemos ni guardamos tu tarjeta. Ni el número, ni la fecha, ni el código de seguridad, ni siquiera los cuatro últimos dígitos. Lo que le enviaríamos a la pasarela es tu correo, el nombre del plan, el importe y la moneda: lo justo para que pueda emitir el cobro a tu nombre.

Con la pasarela activa, la suscripción se renovaría automáticamente cada mes hasta que la canceles. Los comprobantes de cada cobro los emite y los conserva la pasarela: RemoteHub no genera facturas ni recibos propios y no guarda un historial de pagos, solo el estado actual de tu plan.

Podemos cambiar los precios. Un cambio de precio se avisa conforme a la sección 20 y se aplica al ciclo siguiente; si no estás de acuerdo, puedes cancelar antes de que empiece.

Sección 13

Licencias por transferencia bancaria

Las universidades y las empresas pueden contratar por fuera de la pasarela, con pago por transferencia y una licencia escrita directamente por RemoteHub. Funciona así:

  • La licencia la registra RemoteHub, no se contrata desde el panel. Se acuerdan el número de equipos, el número de personas, el importe y la fecha hasta la que queda pagado.
  • De ese pago guardamos únicamente la referencia comercial: importe, moneda, fecha de la transferencia y número de factura, contrato u orden de compra. No pedimos ni conservamos NIT, cédula del representante, dirección fiscal, número de cuenta ni comprobante escaneado.
  • El rastro de auditoría de estos contratos no caduca: se conserva de forma indefinida, porque un contrato institucional puede durar más que cualquier plazo de purga. No contiene correos, solo identificadores internos y datos del contrato.
  • Una licencia contratada así no se cancela desde el panel. Es deliberado: un clic no puede tumbar el acceso de cientos de equipos. La baja se gestiona con nosotros.
  • Al vencer la fecha pagada hay un periodo de gracia de 21 días. Durante la gracia el servicio sigue funcionando y se pueden seguir dando de alta equipos; agotada, las altas nuevas se bloquean.

Cómo se avisa un vencimiento (y cómo NO)

El sistema deja constancia interna de que una licencia está por vencer, en gracia o con la gracia agotada. Pero no te lo notifica por correo, porque el servicio no envía correos. El seguimiento del vencimiento es una gestión humana entre la institución y nosotros. No des por hecho que te va a llegar un aviso automático.

Sección 14

Cancelación y qué pasa con tus datos

Si cancelas el plan

Cuando MercadoPago confirma la baja del cobro, la cancelación es inmediata: tu plan baja al gratuito en ese mismo momento. No se prorratea ni se devuelve la parte no consumida del mes en curso, y no se conserva el resto del periodo ya pagado, salvo el derecho de retracto de la sección 12. Cancelar el plan no borra tus datos: tus equipos, sesiones y reservas siguen ahí, pero pasan a regir los topes del plan gratuito.

Si no conseguimos confirmar esa baja, no te tocamos el plan: te lo decimos con un error y tu suscripción se queda exactamente como estaba —con servicio y, si el cobro seguía vivo, cobrándose—. Es deliberado: bajarte a gratuito sin haber parado el cobro te dejaría sin el servicio y pagándolo igual. Si es una caída temporal, volver a intentarlo en unos minutos funciona; si el mensaje dice que no hemos podido siquiera preguntarle a la pasarela, ni siquiera sabemos si te está cobrando. En cualquiera de los dos casos, si no se resuelve, escríbenos y la damos de baja manualmente.

Si al cancelar tenías además un pago pendiente de autorizar (por ejemplo, un cambio a anual que dejaste a medias), lo retiramos también. Si no lo conseguimos, te lo decimos con su identificador en ese mismo momento: si cancelaste desde la aplicación de escritorio, en un aviso que aparece al terminar; si lo hiciste desde la web, en la propia página de facturación. Es la única vez que verás ese identificador, así que apúntalo si vas a escribirnos. No autorices ese pago después desde la pestaña o el correo que dejaras abiertos, porque te lo cobrarían sin que tengas ya plan. Ese pago pendiente también puedes descartarlo tú solo, sin cancelar el plan, desde tu página de facturación: está en la web y en la aplicación de escritorio.

En palabras simples

Si cancelas a mitad de mes, pierdes lo que quedaba del mes, salvo que te retractes en los primeros 5 días hábiles (sección 12). Cancela cuando ya no lo necesites, no antes de tiempo.

Si borras tu cuenta

Puedes borrarla tú mismo desde Ajustes en la aplicación de escritorio de RemoteHub, confirmando con tu contraseña. Hoy esta web todavía no tiene ese botón: si solo usas la web, pídenoslo a administrador@remotehubtech.com y lo ejecutamos. Una vez dada de baja tu suscripción, es inmediato e irreversible.

Si tu cuenta no tiene contraseña porque la creaste con Google o Microsoft, la aplicación de escritorio no te deja entrar: solo admite correo y contraseña. Tienes dos caminos. Uno: crear una contraseña en Ajustes de la web —«Crear contraseña», que antes te pide confirmar que eres tú volviendo a pasar por Google o Microsoft—, entrar con ella en la aplicación de escritorio y borrar la cuenta desde allí. Otro: escribirnos a administrador@remotehubtech.com y lo ejecutamos nosotros. Al borrar la cuenta, sea cual sea el camino:

  • Se desligan tus registros de auditoría: se les quita tu identificador, tu dirección de red y su detalle. Queda constancia de que «alguien hizo algo el día X», no de quién.
  • Al borrar tu cuenta quedan los rastros que el registro necesita para poder parar un cobro: conservan el identificador del cobro en MercadoPago, el de la suscripción y el de la institución, nunca el tuyo, junto con lo que la pasarela respondió y, si el rastro es de un intento de ampliar capacidad o puestos que fue rechazado, el importe y la capacidad que se pretendían. Se borran con la purga normal a los 365 días. Y se conservan las filas de una licencia pactada, que son el respaldo del contrato: mantienen su detalle comercial —también desligado de ti— y no se purgan. El desglose completo está en la Política de Tratamiento.
  • Se borran en cascada tus equipos, tus sesiones remotas, los chats y las transferencias de esas sesiones, tus reservas y sus códigos, tu suscripción, tus membresías y las cuentas de Google o Microsoft vinculadas.
  • Antes de borrar nada comprobamos tu cobro recurrente en MercadoPago: si sigue vivo, lo damos de baja; si ya estaba cancelado, el borrado continúa sin más. Solo si queda un cobro activo que no hemos podido parar, la cuenta no se borra y te lo decimos, para que no acabes pagando un servicio que ya no tienes; escríbenos y lo resolvemos nosotros dentro de los plazos de la ley. Las licencias contratadas por transferencia o factura no tienen cobro recurrente que dar de baja: esas se gestionan con nosotros.
  • Un pago que hubieras dejado pendiente de autorizar es distinto y NO frena el borrado: un pago sin autorizar no puede impedirte ejercer un derecho con plazos. Intentamos retirarlo igualmente y, si no lo conseguimos, te lo decimos con su identificador y con lo que sepamos de él —si seguía sin autorizar, si MercadoPago ya lo tenía autorizado por su lado, o si nos respondió algo que no sabemos interpretar, en cuyo caso no lo damos por retirado ni por inofensivo—: si borraste la cuenta tú desde la aplicación de escritorio, en un aviso que aparece al terminar —antes de volver a la pantalla de inicio de sesión—; si nos lo pediste por correo, en nuestra respuesta a ese correo. No lo autorices después desde la pestaña o el correo que dejaras abiertos: si lo haces, te lo cobrarán y ya no tendrás ni plan ni cuenta con la que reclamarlo. Escríbenos con ese identificador y lo cancelamos nosotros.
  • Se cierran todas tus sesiones abiertas y dejan de valer los accesos que tuvieras activos.

Advertencia importante

Si eres el dueño de una organización, borrar tu cuenta borra la organización entera: sus salas, sus llaves de API y sus membresías, y con ellas la actividad registrada de todas las personas supervisadas en esos equipos. Hoy no hay ninguna comprobación que te lo impida ni que te obligue a traspasar antes la titularidad. Si eres el responsable del plan de una universidad, escríbenos antes de borrar la cuenta.

No se puede borrar la última cuenta de administrador de la plataforma. Y da igual por qué vía se ejecute el borrado —tú desde la aplicación de escritorio, o nosotros a partir de tu solicitud por correo—: los dos caminos limpian igual los registros de auditoría, con los rastros descritos arriba.

Cuánto tiempo se conserva cada cosa

Hay una purga automática que corre todos los días a las 3:00 UTC —las 10:00 de la noche del día anterior en Colombia—; es la hora del servidor, no la de Bogotá. Si el servidor está caído a esa hora, ese día no se purga y se espera al siguiente. Plazos vigentes:

Encargados y proveedores que tratan datos
Sesiones remotas terminadas o rechazadas, con su chat y los metadatos de archivos90 días, pero desaparecen antes si se borra el equipo o la cuenta. Una sesión que quedó colgada sin terminarse ni rechazarse no entra en esta purga y puede seguir existiendo pasado el plazo
Eventos de actividad e inventario de aplicaciones90 días
Registros de auditoría365 días
Sesiones abiertas del navegador (tokens de sesión)7 días de vida, purgados 1 día después
Auditoría de contratos de licencia por transferenciaIndefinido, por su valor contractual
Historial de reservas, códigos de reserva y equipos registradosIndefinido: hoy no hay purga por antigüedad. Solo desaparecen al borrar el equipo o la cuenta
Acuses de consentimiento del aviso de supervisiónSin purga por antigüedad, pero desaparecen al borrar el equipo al que están atados, y con ellos la prueba de ese consentimiento. A los 90 días, al purgarse la sesión, el acuse sobrevive pero deja de poder señalar a qué sesión se refería; y si quien lo dio borra su cuenta, deja de poder señalar a quién

Tu copia de los datos

Puedes descargar en JSON tu perfil, tus equipos, tus sesiones con su registro de consentimiento, el registro de los archivos transferidos (nombre, tamaño y sentido del envío; no el archivo en sí), los mensajes de chat, los equipos compartidos, tu auditoría —tanto las filas que registraste tú como las que otra persona provocó sobre tu cuenta—, los metadatos de tus sesiones abiertas, tus membresías y las cuentas de Google o Microsoft vinculadas. Nunca incluye secretos: ni contraseña, ni segundo factor, ni PIN, ni claves de equipo.

Lo que esa descarga todavía NO incluye, y a quién se le pide

No incluye el historial de reservas, los eventos de actividad, los acuses de consentimiento de supervisión ni los datos de tu plan y facturación. Por eso no decimos «te entregamos todos tus datos»: hoy no sería cierto.

Y esas cuatro cosas no se piden en el mismo sitio, porque no tienen el mismo dueño. Los eventos de actividad y el inventario de aplicaciones los decidió capturar tu organización, que es su Responsable: esos se los pides a ella, y nosotros la atendemos como Encargados, según la sección 5.

Los acuses de consentimiento de supervisión son un caso aparte desde la versión 3 del aviso: ahora el aviso lo aceptas tú, con tu propia cuenta de RemoteHub, antes de conectarte. Es una decisión tuya y la prueba te acredita a ti, así que esa nos la puedes pedir directamente y te la entregamos, sin reenviarte a nadie. Todavía no está en la descarga automática de datos; se pide por correo. El historial de reservas y los datos de tu plan y facturación son nuestros: esos nos los pides a nosotros, a administrador@remotehubtech.com, y te los entregamos. Si el equipo supervisado es tuyo y no hay organización detrás, no hay a quién reenviarte: escríbenos y lo tramitamos nosotros.

Sección 15

Disponibilidad: lo que NO prometemos

El servicio se presta «tal cual» y «según disponibilidad». No garantizamos que funcione de forma ininterrumpida, ni libre de errores, ni que se conecte siempre a la primera.

No existe ningún acuerdo de nivel de servicio

Nadie ha contratado un SLA con RemoteHub y RemoteHub no ofrece hoy ninguno. No hay porcentaje de disponibilidad comprometido, no hay tiempo de respuesta garantizado, no hay compensaciones por caída y no tenemos ninguna certificación de seguridad auditada por un tercero. Si algún día existe alguna de esas cosas, se contratará por escrito y aparte de estos Términos.

Cosas concretas que pueden pasar y con las que conviene contar:

  • La primera petición después de un rato sin uso puede tardar más de lo normal, por cómo está desplegada la infraestructura hoy.
  • Una conexión puede no establecerse si la red del sitio bloquea el tráfico necesario. La conexión intenta ir directa entre los dos equipos y, cuando no puede, pasa por un servidor de retransmisión.
  • Podemos hacer mantenimientos, cambiar funciones, añadirlas o retirarlas. Si retiramos una función de la que dependes, lo avisaremos conforme a la sección 20.
  • Dependemos de proveedores de infraestructura de terceros y de una pasarela de pago externa. Sus caídas nos afectan y no están bajo nuestro control.
  • Si Google o Microsoft no responden, no podrás entrar con su botón mientras dure el problema. Entrar con correo y contraseña no depende de ellos: es otra razón para crear también una contraseña.

RemoteHub tampoco garantiza que el servicio sea apto para un fin concreto tuyo. Si tu operación necesita disponibilidad garantizada, habla con nosotros antes de depender del servicio para algo crítico.

Sección 16

Suspensión y terminación por nuestra parte

Podemos suspender o cerrar una cuenta, revocar la credencial de un equipo o revocar una llave de API, con aviso previo cuando sea posible y sin él cuando la urgencia lo exija, si:

  • Se incumple la sección 7, y de forma especial la prohibición de vigilancia oculta.
  • Hay indicios razonables de uso ilícito, fraudulento o que pone en riesgo a terceros.
  • El uso compromete la seguridad, la integridad o la estabilidad del servicio.
  • El pago está vencido y, en las licencias por transferencia, se agotó la gracia.
  • Nos lo exige una autoridad competente.

Ante un incumplimiento grave de la prohibición de vigilancia oculta, el cierre puede ser inmediato y sin reembolso, y podemos informar a la autoridad competente cuando la ley lo exija.

Tú puedes terminar este contrato en cualquier momento cancelando el plan y borrando la cuenta (sección 14).

Sección 17

Propiedad del software

RemoteHub es software propietario. Este contrato te da derecho a usar el servicio, no te transfiere su propiedad ni ningún derecho sobre el código, la marca, el diseño o la documentación. Todo lo no concedido expresamente queda reservado.

Los datos que tú introduces y los que se generan sobre tus equipos siguen siendo tuyos o de tu institución, según el reparto de papeles de la sección 5. Nosotros los tratamos para prestarte el servicio y no los usamos para finalidades propias ajenas a eso.

Sección 18

Limitación de responsabilidad

En la medida en que la ley colombiana lo permita, RemoteHub no responde por daños indirectos, lucro cesante, pérdida de oportunidad, pérdida de datos derivada de causas ajenas a nuestro control, ni por el uso que tú o tu institución hagan del servicio en contra de estos Términos o de la ley.

Estas limitaciones no se aplican a los casos en que la ley no permite limitar la responsabilidad, señaladamente el dolo y la culpa grave, ni restringen los derechos que el Estatuto del Consumidor (Ley 1480 de 2011) reconoce a quien tenga la condición de consumidor según su artículo 5, sea persona natural o jurídica.

En palabras simples

Si nosotros la embarramos a propósito o con negligencia grave, respondemos: eso no se puede limitar por contrato y no lo intentamos. Lo que sí limitamos son los daños en cadena que se escapan de nuestras manos.

Tú respondes frente a nosotros y frente a terceros por el uso que hagas del servicio, y en particular la Institución responde de haber informado y obtenido la autorización de las personas cuyos equipos supervisa. Si un tercero nos reclama por un uso tuyo contrario a estos Términos, nos mantendrás indemnes en la medida que corresponda.

Sección 19

Protección de datos personales

El tratamiento de datos personales se rige por la Política de Privacidad, que forma parte de estos Términos, y por la Ley 1581 de 2012, el Decreto 1074 de 2015 (que compila el Decreto 1377 de 2013) y demás normas concordantes. La autoridad de protección de datos en Colombia es la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC).

Como titular de tus datos tienes derecho a conocerlos, actualizarlos y rectificarlos; a solicitar prueba de la autorización que otorgaste; a ser informado sobre el uso que se les ha dado; a revocar la autorización o pedir la supresión cuando proceda; a acceder a ellos de forma gratuita; y a presentar quejas ante la SIC. Ten en cuenta que la ley exige haber agotado antes la consulta o el reclamo ante nosotros.

La infraestructura que usamos está fuera de Colombia, de modo que hay transferencia internacional de datos. El detalle de proveedores, países y garantías está en la Política de Privacidad.

Si eliges entrar con Google o Microsoft, recibimos de ellos únicamente los datos que enumera la Política de Privacidad (apartado 3.7), y no guardamos tu contraseña de allí ni las credenciales de acceso que esos proveedores emiten. Lo que Google o Microsoft hagan con tu cuenta se rige por sus propias condiciones y políticas, no por estas.

Sección 20

Cómo avisamos los cambios

Podemos modificar estos Términos. Cuando lo hagamos, publicaremos la versión nueva en esta misma página con su fecha de actualización, y la versión que rige es siempre la publicada aquí.

Por qué tienes que revisar esta página

El sistema no envía correos, así que no vas a recibir un aviso por email cuando esto cambie. Para los cambios sustanciales —precios, alcance del servicio, o cualquier cambio en la finalidad del tratamiento de datos— publicaremos el aviso en la aplicación con antelación razonable antes de que el cambio se aplique.

Si un cambio afecta a la finalidad del tratamiento de datos personales, la ley exige una nueva autorización tuya y no bastará con publicarlo: te lo pediremos de forma expresa (Decreto 1377 de 2013, art. 5).

Si no estás de acuerdo con un cambio, tu remedio es dejar de usar el servicio, cancelar el plan y, si quieres, borrar la cuenta. Seguir usándolo después de que un cambio entre en vigor se entiende como aceptación de la versión nueva, salvo en el caso de nueva autorización de tratamiento que se acaba de describir.

Sección 21

Ley aplicable y disputas

Este contrato se rige por las leyes de la República de Colombia y se interpreta conforme a ellas.

Antes de acudir a un juez, te pedimos que nos escribas a administrador@remotehubtech.com describiendo el problema, para intentar resolverlo directamente. La mayoría de las cosas se arreglan así.

Si no se resuelve, las controversias se someterán a los jueces competentes de la República de Colombia. Si tienes la condición de consumidor según el artículo 5 del Estatuto del Consumidor (Ley 1480 de 2011), seas persona natural o jurídica, conservas íntegros los derechos y las acciones que ese Estatuto te da, incluida la posibilidad de acudir a la Superintendencia de Industria y Comercio; nada en estos Términos los limita ni te obliga a litigar en un foro distinto del que la ley te reconoce.

Si alguna cláusula de estos Términos resulta inválida o inaplicable, el resto sigue en vigor.

Sección 22

Contacto

Para cualquier asunto relacionado con este contrato, con tu cuenta, con tu plan o con tus datos personales:

administrador@remotehubtech.com

Teléfono: 320 844 9766. Prestador: Cristian Camilo Escandón García, persona natural, Bogotá D.C., Colombia.

Es el canal designado para consultas, reclamos y ejercicio de derechos sobre datos personales. Los plazos legales de respuesta y el procedimiento están detallados en la Política de Privacidad.

Versión 2026-10-14. Última actualización: 14 de octubre de 2026.